La "cardiomiopatía restrictiva" se refiere a un grupo de enfermedades por las cuales las cámaras del corazón no pueden llenarse de sangre adecuadamente debido a la rigidez del corazón. En esta condición, el corazón es normal en tamaño o ligeramente más grande, pero no puede relajarse normalmente durante el diástole (es decir, el momento entre los latidos del corazón en los cuales la sangre regresa del cuerpo al corazón.
En una etapa tardía de la enfermedad, el corazón no puede bombear la sangre eficientemente. Dicha función cardíaca anormal puede afectar los pulmones y otros sistemas corporales. La cardiomiopatía restrictiva puede afectar a uno o ambos ventrículos y puede o no estar asociada con una enfermedad del músculo cardíaco.
Cardiomiopatía infiltrativa; miocardiopatía restrictiva
Las causas más comunes de cardiomiopatía restrictiva son la amiloidosis y la fibrosis miocárdica idiopática (una cicatrización del corazón de causa desconocida). Esta cardiomiopatía frecuentemente se encuentra después de un trasplante de corazón. Otras causas pueden ser, entre otras: sarcoidosis, hemocromatosis, fibrosis por radiación y diversas infiltraciones tumorales del corazón. Una causa menos frecuente la constituyen las enfermedades del endocardio (el revestimiento del corazón) como la fibrosis endomiocárdica y el síndrome de Loeffler.
Un examen puede mostrar signos de insuficiencia cardíaca con regurgitación de líquido hacia los pulmones o a la circulación sistémica (las extremidades, el tracto gastrointestinal y el hígado). Las venas del cuello pueden distenderse. Un examen estetoscópico, para escuchar los ruidos del tórax (auscultación), puede mostrar crepitaciones pulmonares al igual que ruidos cardíacos distantes o anormales.
Entre los procedimientos indicadores de cardiomiopatía restrictiva (que muestran las paredes ventriculares simétricamente engrosadas y signos de la función cardíaca anormal como la disminución del gasto cardíaco y/o presión final diastólica elevada), se pueden mencionar los siguientes:
Puede ser difícil diferenciar entre la cardiomiopatía restrictiva y la pericarditis constrictiva, por lo que en algunos casos, la exploración quirúrgica es la única manera para diferenciar definitivamente la cardiomiopatía restrictiva de la pericarditis constrictiva. Para confirmar el diagnóstico se puede realizar una biopsia del músculo cardíaco.
Se conocen pocas terapias efectivas en el tratamiento de la cardiomiopatía restrictiva y el objetivo del tratamiento es controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Para el control de los síntomas se utilizan diversos medicamentos: los diuréticos pueden ayudar en algo a la evacuación del líquido, lo que a su vez permite el mejoramiento de la respiración. Su uso excesivo puede empeorar los síntomas. El uso de esteroides o de quimioterapia se puede hacer en algunos pacientes con cardiomiopatía restrictiva, dependiendo de la enfermedad cardíaca subyacente y si la función cardíaca es deficiente, se puede considerar la posibilidad de hacer un trasplante de corazón.
A las personas con cardiomiopatía restrictiva se les puede hacer un trasplante de corazón. El pronóstico depende de la etiología subyacente, pero generalmente es desalentador y el promedio de supervivencia después del diagnóstico es de 9 años.
Insuficiencia cardíaca progresiva, regurgitación mitral y regurgitación tricúspide.
Si se presentan síntomas indicadores de cardiomiopatía, se debe buscar asistencia médica.
Se desconoce.