Es un cáncer del hígado.
Cáncer del hígado; Cáncer hepático; Carcinoma primario de las células del hígado; Tumor del hígado
El carcinoma hepatocelular es responsable del 80 a 90% de todos los tipos de cáncer del hígado. Su incidencia es más frecuente en los hombres que en las mujeres, generalmente en personas entre los 50 y los 60 años de edad. Esta enfermedad es más común en algunas partes de África y Asia que en Norteamérica, Sudamérica y Europa.
La causa del cáncer del hígado generalmente es cirrosis (cicatrización del hígado). La cirrosis puede ser causada por hepatitis viral (especialmente hepatitis B y C), consumo excesivo de alcohol (la causa más común de cirrosis en los Estados Unidos), hemocromatosis, ciertas enfermedades autoinmunitarias del hígado y otras patologías que ocasionan inflamación hepática crónica.
La cirugía agresiva o el trasplante de hígado pueden tener éxito en el tratamiento de tumores pequeños o que están creciendo lentamente, si se diagnostican a tiempo.
Los tratamientos con quimioterapia y radioterapia generalmente no son efectivos, pero se pueden usar para disminuir el tamaño de los tumores grandes, de tal manera que con la cirugía se tenga una posibilidad mayor de éxito.
El estrés causado por la enfermedad se puede aliviar al vincularse a un grupo de apoyo, en el que los integrantes comparten experiencias y problemas en común. Ver grupos de apoyo para enfermedades hepáticas y grupos de apoyo para el cáncer.
El pronóstico usual es poco alentador, dado que sólo del 10 al 20% de los carcinomas hepatocelulares se pueden extirpar completamente con la cirugía y, en el caso de no poderse extirpar del todo, la enfermedad generalmente es mortal en un período de 3 a 6 meses, aunque esto es altamente variable. Ocasionalmente, se presentan casos de supervivencia más allá de este período.
Se debe buscar asistencia médica si se desarrolla un dolor abdominal persistente, particularmente si existen antecedentes de cualquier enfermedad hepática.
La prevención y el tratamiento de la hepatitis viral pueden ayudar a la reducción de los riesgos. Se debe evitar el exceso de alcohol. A ciertos pacientes les puede ayudar una prueba de detección para hemocromatosis.