Es una inflamación aguda o crónica del hígado inducida por el consumo excesivo de alcohol. Ver también cirrosis.
La enfermedad hepática alcohólica usualmente ocurre después de años de consumo excesivo de alcohol. A mayor duración y cantidad del consumo de alcohol, mayor es la probabilidad de padecer enfermedad hepática. La hepatitis alcohólica aguda puede resultar del consumo de licor en parrandas y es potencialmente mortal si es severa.
La desnutrición se presenta como resultado de la ingesta de calorías vacías del alcohol, disminución del apetito y malabsorción (absorción inadecuada de nutrientes del tracto intestinal), y contribuye a que se presente la enfermedad hepática.
La toxicidad del etanol para el hígado, la susceptibilidad individual a enfermedad hepática inducida por el alcohol y factores genéticos también contribuyen al desarrollo de la enfermedad hepática alcohólica.
Este tipo de enfermedad hepática no afecta a todos los bebedores permanentes y las mujeres pueden ser más susceptibles que los hombres. Sin embargo, el hecho de embriagarse no es esencial para el desarrollo de la enfermedad.
Los cambios comienzan en el hígado con inflamación (hepatitis) y progresan a grasa en el mismo y cirrosis. Esta última es la fase final de la enfermedad hepática alcohólica y es posible que no se presenten síntomas hasta que la enfermedad esté relativamente avanzada.
Las complicaciones graves están asociadas con enfermedad avanzada como la encefalopatía alcohólica (daño al tejido cerebral) e hipertensión portal (presión sanguínea alta en el hígado).
Síntomas adicionales que pueden estar asociados con la enfermedad:
Los síntomas varían de acuerdo con la gravedad de la enfermedad y, por lo general, empeoran después de un período reciente de consumo excesivo de alcohol.
Algunos de los exámenes para descartar otras enfermedades son:
Esta enfermedad también puede alterar los resultados de los siguientes exámenes:
El objetivo del tratamiento es el de descontinuar el uso de alcohol y proveer al cuerpo de una dieta alta en carbohidratos y calorías para reducir la descomposición de proteínas en el cuerpo. Las vitaminas, especialmente B1 y ácido fólico, están asociadas con la mejoría de la afección. Asimismo, puede ser necesario un programa de rehabilitación o asesoramiento para romper con la adicción al alcohol. Es posible que se requiera el manejo de las complicaciones de la enfermedad hepática crónica y posiblemente un trasplante de hígado si se presenta cirrosis.
El estrés de la enfermedad puede aliviarse al participar en un grupo de apoyo, en el que los miembros comparten experiencias y problemas comunes. Ver grupos de apoyo para el alcoholismo y grupos de apoyo para la enfermedad hepática.
El beber constante y excesivamente está asociado con una expectativa de vida baja y el resultado es poco prometedor si la persona continúa consumiendo alcohol.
Se recomienda hablar de la ingesta de alcohol con el médico, quien podrá aconsejar a la persona acerca de las cantidades seguras de consumo de alcohol en cada caso particular.