Es la inflamación del saco lleno de líquido (bolsa) que se encuentra entre el tendón y la piel o entre el tendón y el hueso. Esta condición puede ser aguda o crónica.
Las bolsas son cavidades llenas de líquido ubicadas cerca de las articulaciones en donde los tendones o los músculos pasan por encima de las protuberancias óseas. Su función es ayudar con el movimiento y reducir la fricción entre las partes movibles.
La causa de la bursitis puede ser el uso excesivo crónico de la articulación, un trauma, la artritis reumatoidea, la gota, una infección, o algunas veces la causa no se puede determinar. La bursitis comúnmente se presenta en el hombro, la rodilla (rodilla de mucama), el codo y la cadera, y también puede afectar otras áreas como el tendón de Aquiles y el pie.
Los ataques o lesiones repetitivas de bursitis pueden ocasionar una inflamación crónica.
El médico puede recomendar descanso o inmovilización temporal de la articulación afectada.
Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINES), como el ibuprofeno, pueden aliviar el dolor y la inflamación. Asimismo, la fisioterapia formal puede ayudar.
Si la inflamación no responde al tratamiento inicial, es posible que sea necesario extraer líquido de la bolsa e inyectar corticosteroides. Rara vez se requiere cirugía.
Una vez calmado el dolor, se debe comenzar a ejercitar el área afectada. Si se ha presentado atrofia muscular (debilidad y/o disminución en tamaño), el médico puede recomendar ejercicios para reestablecer la fortaleza e incrementar la movilidad.
La bursitis ocasionada por infección se trata con antibióticos. Algunas veces, se debe hacer un drenaje quirúrgico de la bolsa infectada.
Esta enfermedad puede responder bien al tratamiento o puede convertirse en una afección crónica si no se logra corregir la causa subyacente.
Se debe consultar al médico si los síntomas se repiten o no mejoran después de dos semanas de tratamiento.
Se deben evitar las actividades que involucren movimientos repetitivos de cualquier parte del cuerpo.