Es el reblandecimiento y degeneración del tejido (cartílago) que se encuentra por debajo de la rótula.
Síndrome patelofemoral
Se cree que la condromalacia rotuliana que se presenta en adolescentes y adultos jóvenes está relacionada con sobrecarga, lesión o demasiada fuerza sobre la rodilla y es más común en las mujeres. Muchas personas jóvenes tienen un ligero problema con la posición de la rótula.
La condromalacia rotuliana puede ser un signo de artritis de la rótula, que generalmente se observa en individuos de avanzada edad.
Las personas que previamente hayan sufrido una dislocación, una fractura u otra lesión en la rótula pueden tener más probabilidades de padecer condromalacia.
El médico lleva a cabo el examen físico. La rodilla puede estar sensible y levemente hinchada y es posible que la rótula no esté alineada perfectamente con el fémur (hueso de la cadera).
Cuando la persona endereza la rodilla, se puede experimentar una sensación de rozamiento debajo de la rótula y al presionar esta última cuando la rodilla está recta se puede sentir dolor.
Las radiografías son usualmente normales, aunque una vista especial de la rótula con rayos X puede mostrar signos de artritis o inclinación.
El reposo temporal y la administración de medicamentos antiinflamatorios no esteroides, como ibuprofeno, naproxeno o aspirina, pueden ayudar a aliviar el dolor. Igualmente, la fisioterapia, especialmente el fortalecimiento del cuádriceps y el estiramiento de los tendones de la corva, puede servir.
Se debe limitar la participación en deportes y actividades extenuantes hasta que el dolor haya pasado. Igualmente, se deben evitar las actividades que incrementen el dolor en la rodilla, como las flexiones profundas de la misma.
La cirugía puede ser una opción si la alineación de la rótula no se puede corregir con terapia y, dependiendo de la naturaleza de la desalineación, la cirugía puede ser artroscópica (usando una cámara que permite hacer una incisión más pequeña) o abierta.
La condromalacia rotuliana generalmente mejora con terapia y con la administración de AINES. El éxito de la cirugía, en las pocas personas que la necesitan, es aproximadamente del 60 al 90% de los casos.
La complicación principal es que el tratamiento no sea efectivo para aliviar el dolor.
Cuando la cirugía se hace necesaria, algunas de las complicaciones quirúrgicas son infección, falta de alivio del dolor y empeoramiento del mismo.
Se debe consultar al médico si se presentan síntomas de este trastorno.
Se deben evitar los traumatismos y el esfuerzo anormal en la rodilla. Los músculos de la pierna se deben mantener fuertes y flexibles, especialmente el cuádriceps y los tendones de la corva.