Es una insuficiencia total o casi total en el funcionamiento del riñón para excretar los desechos, concentrar la orina y regular los electrolitos. También se conoce como enfermedad renal en etapa terminal (ESRD).
Insuficiencia renal en estado terminal; Insuficiencia de riñón en estado terminal
La enfermedad renal en estado terminal se presenta cuando los riñones ya no pueden funcionar al nivel necesario para la vida diaria. Este padecimiento se presenta a medida que la insuficiencia renal renal crónica progresa a tal punto en que la función de los riñones es menos del 10% de su capacidad normal.
En este momento, la función del riñón es tan baja que, sin la diálisis o el trasplante de riñón, las complicaciones son múltiples y graves. La muerte ocurre por la acumulación de líquidos y productos de desecho en el organismo.
En los Estados Unidos, más de 400.000 personas se someten a diálisis crónica y más de 20.000 personas tienen un riñón trasplantado en funcionamiento. La causa más común de esta dolencia en los Estados Unidos es la diabetes. La insuficiencia renal en estado terminal casi siempre sigue a una insuficiencia renal crónica que puede existir por 10 a 20 años o más antes de su progreso a la etapa terminal.
Por lo general, el paciente ha padecido insuficiencia renal crónica por un largo tiempo, la cual ha progresado y puede haber necesitado diálisis para su control. El volumen urinario puede disminuir o la producción de orina se puede detener totalmente y comúnmente hay signos de complicaciones de la enfermedad:
Los únicos tratamientos para la enfermedad renal en estado terminal son la diálisis y el trasplante de riñón. El estado físico de la persona y otros factores determinan cuál de estos es el tratamiento a utilizar. Hay otros tratamientos para la insuficiencia renal crónica que pueden continuarse, pero probablemente no funcionan en ausencia de la diálisis o el trasplante renal. La terapia actual abarca un tratamiento agresivo de la presión sanguínea alta con un inhibidor ECA o un bloqueador de los receptores de angiotensina.
Las enfermedades asociadas que causan o resultan de una insuficiencia renal crónica se deben controlar y condiciones como hipertensión (presión sanguínea alta), insuficiencia cardíaca congestiva, infecciones del tracto urinario, cálculos renales, obstrucciones del tracto urinario, glomerulonefritis y otros trastornos se deben tratar de manera apropiada.
Es posible que se requieran transfusiones sanguíneas y el uso de medicamentos como el hierro y la eritropoyetina para controlar la anemia. El consumo de líquidos se puede restringir hasta una cantidad casi igual al volumen de orina eliminado.
Las restricciones en la dieta pueden disminuir la acumulación de productos de desecho en el torrente sanguíneo y controlar los síntomas asociados con esta enfermedad como náusea y el vómito. Tales restricciones incluyen una dieta baja en proteínas, rica en carbohidratos para suplir las calorías perdidas y la posible restricción de sal, potasio, fósforo y otros electrolitos.
Para buscar recursos adicionales, ver el artículo grupos de apoyo para la enfermedad renal.
La enfermedad renal en estado terminal es mortal, a menos que la persona reciba tratamiento con diálisis o trasplante renal, aunque ambas terapias pueden tener riesgos y consecuencias graves. El resultado final varía y es único para cada persona.
Se debe ir a la sala de emergencias o llamar al número de emergencia local (como el 911 en Estados Unidos) si se presentan síntomas sugestivos de enfermedad renal en estado terminal. Asimismo, se debe acudir al médico si la insuficiencia renal crónica o aguda ya diagnosticada empeora o persiste.
El tratamiento de la insuficiencia renal crónica puede retrasar o prevenir el progreso a enfermedad renal en estado terminal. Sin embargo, algunos casos no se pueden prevenir.