Es una insuficiencia de la médula ósea para producir suficientes células sanguíneas y todos los tipos de estas células resultan afectados.
Anemia aplásica adquirida
La anemia aplásica secundaria es una afección resultante de una lesión a las células madre de la sangre. Las células madres normales de la sangre se dividen y diferencian en todos los tipos de células sanguíneas. En consecuencia, cuando las células madre resultan afectadas, se presenta una reducción en los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas.
Esta afección puede ser causada por quimioterapia, terapia con medicamentos para inhibir el sistema inmunitario, radioterapia, toxinas como benceno o arsénico, drogas, embarazo y trastornos presentes al nacer. Cuando se desconoce la causa, entonces se denomina anemia aplásica idiopática.
La enfermedad puede ser aguda o crónica y usualmente empeora, a menos que se elimine la causa.
En la anemia aplásica secundaria, es vital que se elimine el agente causal y, en algunos casos, puede llevar a la recuperación.
Los casos leves de anemia aplásica se pueden tratar con cuidados complementarios o pueden no requerir tratamiento. Las transfusiones de sangre y de plaquetas ayudan a corregir los conteos sanguíneos anormales y alivian algunos de los síntomas en los casos moderados.
La anemia aplásica grave, que aparece como conteos muy bajos de células sanguíneas, es una afección potencialmente mortal. En los casos graves de la enfermedad, se indica un trasplante de médula ósea para pacientes jóvenes. Existe un tratamiento alternativo con globulina antitimocítica (ATG, por sus siglas en inglés) para adultos mayores o para aquellos que no tienen un donante de médula ósea compatible.
La ATG es un suero de caballo que contiene anticuerpos contra células T humanas y que se utiliza en un intento por inhibir el sistema inmunitario del cuerpo, permitiendo que la médula ósea reanude su función de generar células sanguíneas. Asimismo, se pueden usar otros medicamentos para inhibir el sistema inmunitario, como ciclosporina y ciclofosfamida (Citoxan), e igualmente se han utilizado corticosteroides y andrógenos.
La anemia aplásica no tratada es una enfermedad que conduce a la muerte rápida. El trasplante de médula ósea ha sido exitoso en personas jóvenes con una tasa de supervivencia a largo plazo de un 80% y, en personas mayores, la tasa de supervivencia es del 40 al 70%.
Se debe buscar asistencia médica si se presenta sangrado sin razón aparente.
La anemia aplásica secundaria puede ser consecuencia inevitable de tratamientos como quimioterapia. Se deben evitar toxinas, como el benceno y el arsénico, si es posible.