La meningitis estafilocócica es una infección de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal (meninges), causada por las bacterias estafilococos.
Meningitis por estafilococos
En general, la meningitis causada por S. aureus o por S. epidermidis se desarrolla como una complicación de un procedimiento quirúrgico o como una infección diseminada por vía sanguínea desde otro sitio.
Se han identificado diversos factores de riesgo como la neurocirugía reciente, las meningitis previas asociadas con alguna fístula del líquido cefalorraquídeo (LCR), infecciones de las válvulas cardíacas o infección previa del cerebro mismo.
Para cualquier paciente con meningitis, es importante realizar una punción lumbar (punción en la columna), donde se toma una muestra de líquido cefalorraquídeo (conocido como LCR) y se envía al laboratorio para su análisis.
La terapia antibiótica debe iniciarse tan pronto como sea posible para disminuir las posibilidades de desarrollo de una enfermedad grave o que se presente la muerte. A menudo, el tratamiento de la infección incluye la búsqueda y eliminación de las fuentes posibles de bacterias en el cuerpo, lo cual abarca fístulas o válvulas cardíacas artificiales.
Esta forma de infección en personas con sistemas inmunitarios deprimidos puede ser muy seria y a menudo conduce a la muerte, por lo que el reconocimiento oportuno de los síntomas de meningitis es muy importante para prevenir el desarrollo de una enfermedad grave.
La meningitis por estafilococos con frecuencia mejora más rápidamente con mejores resultados si se elimina la fuente de la infección (fístulas, metales en las articulaciones o válvulas cardíacas artificiales.).
Los pacientes pueden desarrollar una infección cerebral o infecciones por estafilococos en otros partes del cuerpo y se puede presentar sangrado grave y shock.
Se debe acudir a la sala de emergencias o llamar al número de emergencia local (911 en los Estados Unidos) si aparecen síntomas de meningitis, ya que esta enfermedad puede ser potencialmente mortal.
El uso profiláctico (preventivo) de antibióticos en personas que presentan alto riesgo, antes de un procedimiento de diagnóstico o quirúrgico, puede ayudar a reducir el riesgo de infección en ciertas situaciones. Se recomienda discutir este tema con el médico tratante.