La meningitis criptocócica es una infección de las meninges, las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal, causada por el Cryptococcus neoformans.
Meningitis por criptococos
El Cryptococcus neoformans se encuentra en el suelo en todo el mundo. La meningitis criptocócica muy a menudo afecta a personas inmunocomprometidas y entre los factores de riesgo se encuentran: SIDA, linfoma (un tipo de cáncer) y diabetes. Esta afección se presenta en 5 por cada millón de personas.
Con el fin de diagnosticar la meningitis criptocócica, se debe realizar una punción lumbar (punción espinal), lo cual implica tomar una muestra de líquido de la columna (líquido cefalorraquídeo o LCR). Los siguientes exámenes del LCR permiten el diagnóstico de la meningitis criptocócica:
Asimismo, un examen de sangre, la prueba para el antígeno del criptococo en suero, puede ayudar en el diagnóstico de la infección por criptococos, especialmente en pacientes con SIDA.
Los medicamentos antimicóticos se usan para tratar esta forma de meningitis. La terapia intravenosa con amfotericina B es el tratamiento más común y, algunas veces, se combina con un medicamento oral, flucitosina. Asimismo, se puede utilizar el medicamento oral fluconazol, que en altas dosis puede ser efectivo contra esta infección.
El tratamiento a largo plazo con medicamentos orales se tiene que continuar con personas que padecen SIDA para prevenir recaídas de la infección.
La hidrocefalia obstructiva es una complicación que se presenta cuando la infección interrumpe el movimiento normal del LCR alrededor del cerebro y la médula espinal. La presión se puede aliviar con una punción lumbar.
La amfotericina B puede tener efectos secundarios tremendamente desagradables, causando escalofríos o y rigidez, al igual que daño renal algunas veces.
Se debe llamar al servicio de emergencias local (911 en los Estados Unidos) o acudir a la sala de emergencias si se observan síntomas de meningitis o si la persona está siendo tratada por meningitis y los síntomas empeoran.
Igualmente, se debe acudir a una sala de emergencias tan rápido como se pueda si se presenta dificultad para respirar o deglutir, parálisis, entumecimiento o cambios en el estado mental o sensorial.