Es una infección de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que produce la tuberculosis.
Meningitis TB
La meningitis tuberculosa es un trastorno muy poco común, causado por la diseminación de la Mycobacterium tuberculosis al cerebro, desde otro sitio en el cuerpo. Generalmente, sus síntomas se inician gradualmente. Entre los factores de riesgo se pueden mencionar antecedentes de tuberculosis pulmonar, consumo de alcohol en forma excesiva, SIDA u otros trastornos que comprometen el sistema inmunitario.
Para cualquier paciente con meningitis, es importante llevar a cabo una punción lumbar (punción en la columna), donde los médicos toman una muestra de líquido cefalorraquídeo (conocido como LCR) y la envían para los análisis en el laboratorio. Los siguientes exámenes ayudan a diagnosticar la meningitis tuberculosa:
El tratamiento implica el uso de algunos medicamentos antituberculosos al mismo tiempo, como se hace para la tuberculosis pulmonar, y generalmente dura al menos 12 meses. Igualmente, se pueden utilizar esteroides sistémicos.
La meningitis tuberculosa es mortal si no recibe tratamiento, y se requiere de un seguimiento a largo plazo para detectar recaídas (infecciones repetitivas).
El daño cerebral resultante de la infección puede causar parálisis motora, convulsiones, deterioro mental y comportamiento anormal.
Se debe acudir al servicio de emergencias o llamar al número de emergencias local (911 en los Estados Unidos) si se sospecha que una persona pueda presentar alguna forma de meningitis, dado que esta afección puede causar rápidamente discapacidad o la muerte.
En caso de tener esta enfermedad, si los síntomas empeoran, no mejoran con el tratamiento o aparecen nuevos síntomas, se debe buscar asistencia médica.
En áreas donde la tuberculosis es más común, la vacuna BCG puede ayudar a prevenir las formas severas de esta enfermedad, como la meningitis, en niños muy pequeños. Por otro lado, la diseminación de la tuberculosis se puede prevenir tratando a las personas que presenten evidencia de una infección de tuberculosis latente (inactiva), que se puede detectar por medio de una PPD positiva.