Una hemorragia intracerebral profunda es un tipo de accidente cerebrovascular provocado por sangrado dentro de las estructuras profundas del cerebro como el tálamo, los ganglios basales, el puente de Varolio y el cerebelo.
Sangrado intracraneal
La hemorragia intracerebral profunda puede afectar a cualquier persona sin distinción de edad, sexo o raza aunque es más común en las personas mayores. Puede ser causada por traumatismo craneal, sangrado en un tumor o problemas en los vasos sanguíneos (como aneurisma cerebral o angioma) o en la coagulación sanguínea. En algunos casos, no se puede encontrar la causa.
El sangrado irrita los tejidos del cerebro causando hinchazón (edema cerebral) y la sangre se puede acumular formando una masa (hematoma). Tanto el edema cerebral como la presencia de un hematoma dentro del cerebro ejercen mayor presión sobre los tejidos y finalmente los destruyen.
Los factores de riesgo para una hemorragia intracerebral profunda abarcan:
Ver también: hemorragia intracerebral hipertensiva
Los síntomas varían dependiendo de la localización del sangrado y la cantidad de tejido cerebral afectado. Dichos síntomas comúnmente se presentan en forma repentina, sin aviso, a menudo en plena actividad y pueden ser episódicos (se presentan y luego se detienen) o empeorar lentamente con el tiempo.
Un examen neurológico puede indicar aumento en la presión intracraneal o disminución de funciones cerebrales. Los síntomas específicos de la persona pueden ayudar a determinar cuál es la parte del cerebro afectada. Por ejemplo, náuseas, vómitos, pérdida de equilibrio, dolor de cabeza repentino y rápida disminución en el nivel de conciencia pueden indicar un sangrado en el cerebelo o tronco encefálico.
Un examen ocular puede mostrar hinchazón del nervio óptico por la presión en el cerebro o puede haber cambios en el movimiento ocular. También pueden estar presentes reflejos anormales.
Los exámenes pueden abarcar:
La hemorragia intracerebral profunda es una afección severa que requiere atención médica inmediata, ya que puede convertirse rápidamente en una situación potencialmente mortal.
El tratamiento depende de la ubicación, la magnitud y la causa de la hemorragia.
Es posible que se necesite la cirugía, especialmente si hay un sangrado en el cerebelo. La cirugía también se lleva a cabo para reparar o extirpar estructuras que causan el sangrado (tales como un aneurisma cerebral o una malformación arteriovenosa).
Entre los medicamentos que se utilizan se pueden mencionar los analgésicos, los corticosteroides o los diuréticos para disminuir la hinchazón y los anticonvulsivos para controlar las convulsiones. Igualmente, se pueden recomendar otros tratamientos, dependiendo del estado de la persona y de los síntomas que desarrolla.
La evolución del paciente depende del tamaño del hematoma y de la cantidad de inflamación.
La recuperación puede ocurrir completamente o puede haber algo de pérdida permanente de la función cerebral. Es posible que se presente la muerte y puede ocurrir rápidamente a pesar del tratamiento médico oportuno.
Los medicamentos, la cirugía u otros tratamientos pueden producir efectos secundarios graves.
Se debe buscar asistencia médica si se presenta dolor de cabeza severo con náuseas, vómitos, disminución de la visión, hormigueo o entumecimiento.
Es preciso acudir a la sala de emergencias o llamar al número de emergencia local (como el 911 en los Estados Unidos) si se presentan otros síntomas de hemorragia intracerebral profunda. Los síntomas de emergencia abarcan: dificultad para respirar, convulsiones, pérdida de la capacidad para moverse o deglutir, pérdida súbita de la sensibilidad, cambio repentino del estado mental y pérdida del conocimiento.
El tratamiento o control de los trastornos subyacentes pueden reducir el riesgo de desarrollar hemorragia intracerebral. Se debe tratar la presión sanguínea alta y no se debe suspender el consumo de medicamentos a menos que sea recomendado por el médico.
Se debe siempre usar el equipo de seguridad y tomar las precauciones en la práctica de deportes, recreación y en el trabajo. Por ejemplo, se deben usar cascos de seguridad, cascos para bicicleta o motocicleta y cinturones de seguridad. Uno nunca debe zambullirse en el agua si desconoce su profundidad o la presencia de rocas bajo la superficie del agua.
Si la persona está tomando un anticoagulante (como cumadina), debe seguir las instrucciones del médico acerca de cómo tomar el medicamento y cuándo hacerse exámenes de sangre para controlarlo.