Es una acumulación de material infectado en el área alrededor de las amígdalas.
Ver también absceso retrofaríngeo.
Quinsy; Absceso de las amígdalas
El absceso periamigdalino es una complicación de la amigdalitis y su causa generalmente es un tipo de bacterias llamadas estreptococos beta-hemolíticos del grupo A.
El absceso periamigdalino es usualmente una enfermedad que ocurre en niños mayores, adolescentes y adultos jóvenes, y se ha vuelto relativamente muy poco común desde la introducción del uso de antibióticos para tratar la amigdalitis.
Una o ambas amígdalas pueden resultar infectadas. La infección se puede diseminar al techo de la boca (paladar), así como al cuello y al tórax, incluyendo los pulmones. Los tejidos inflamados pueden obstruir las vías respiratorias, lo cual constituye una emergencia médica potencialmente mortal.
Los síntomas del absceso periamigdalino abarcan:
Un examen de la garganta y el cuello puede mostrar enrojecimiento e inflamación de una o ambas amígdalas, la garganta, el cuello y el tórax.
Se pueden realizar exámenes para averiguar qué tipo de bacteria está causando la infección. La aspiración del absceso usualmente muestra líquido que contiene pus.
Si la infección es bacteriana, se pueden suministrar antibióticos. De ser necesario, se pueden prescribir analgésicos.
De otro lado, es necesario drenar el absceso, lo cual requiere de una cirugía. Asimismo, se puede considerar la posibilidad de practicar una cirugía para extirpar las amígdalas (amigdalectomía).
El absceso periamigdalino generalmente desaparece sin tratamiento, aunque la infección puede reaparecer en el futuro.
Se debe buscar asistencia médica si la persona ha tenido amigdalitis y desarrolla síntomas de absceso periamigdalino. Igualmente, si una persona desarrolla síntomas de complicaciones como: síntomas que empeoran, fiebre persistente, tos, dificultad respiratoria o dolor torácico.
El tratamiento completo y oportuno de la amigdalitis, especialmente la de tipo bacteriano, puede ayudar a prevenir la formación del absceso.