Es la presencia de sangre en el área frontal del ojo.
El hifema generalmente es causado por un traumatismo ocular, que puede ser una lesión penetrante o contundente. Asimismo, la inflamación severa del iris, una anomalía en los vasos sanguíneos, o un cáncer ocular pueden ocasionalmente causar sangrado dentro de la cámara frontal.
Cuando la persona permanece erguida por un momento, se nota una capa de sangre frente a su iris. El glaucoma agudo se puede presentar súbitamente en esta afección.
En algunos casos leves, la enfermedad no requiere tratamiento y la sangre se absorbe en pocos días. Con frecuencia, se recomienda guardar reposo, colocar parches en el ojo y tomar sedantes para minimizar la actividad y reducir la posibilidad de recurrencia del sangrado. En caso de ser necesario, se puede utilizar colirio para disminuir la inflamación o bajar la presión intraocular.
Es posible que sea recomendable que el oftalmólogo retire la sangre, en especial cuando la presión intraocular aumenta en forma alarmante o la sangre se reabsorbe lentamente. Igualmente, es probable que se requiera hospitalización.
Los resultados dependen de la magnitud de la lesión ocular. Los pacientes con enfermedad drepanocítica tienen una probabilidad mayor de complicaciones oculares y se los debe vigilar con más cuidado. Se puede presentar pérdida severa de la visión, por lo que es necesario el diagnóstico y tratamiento rápidos por parte de un oftalmólogo.
Se debe buscar asistencia médica, si se percibe sangre en la parte frontal del ojo o si se presenta una lesión ocular traumática.
Muchas de las lesiones en los ojos se pueden evitar usando gafas de seguridad o adoptando algún otro tipo de medidas de protección ocular. Siempre se debe usar protección para los ojos mientras se practican deportes como el raquetbol o deportes de contacto como el baloncesto.