Es una inflamación del intestino delgado.
La enteritis es usualmente causada por comer o beber sustancias contaminadas con bacterias o virus. Los gérmenes se establecen en el intestino delgado causando inflamación y edema que pueden provocar dolor abdominal, cólicos, diarrea, fiebre y deshidratación.
La enteritis también puede ser resultado de:
La inflamación frecuentemente también compromete al estómago (gastritis) y al intestino grueso (colitis).
Los factores de riesgo abarcan: enfermedad familiar reciente con síntomas intestinales, un viaje reciente o exposición a aguas contaminadas o no tratadas.
Los tipos de enteritis abarcan:
Los síntomas pueden comenzar poco después de la infección o puede haber una demora de algunos días:
Se puede hacer un coprocultivo para determinar el tipo específico de infección. Una muestra de sangre puede revelar toxinas específicas y, algunas veces, se necesita una endoscopia del tracto superior.
Los casos leves generalmente no necesitan tratamiento.
Los medicamentos antidiarreicos pueden retardar la eliminación del organismo del tubo digestivo y, por lo tanto, no son recomendables.
Es posible que sea necesario rehidratar con soluciones electrolíticas si se presenta deshidratación.
A las personas que presentan diarrea (en especial los niños pequeños) y quienes son incapaces de tomar líquidos debido a las náuseas podrían necesitar atención médica y el suministro de líquidos intravenosos.
Si la persona toma diuréticos y desarrolla diarrea, es posible que deba suspenderlos durante el episodio agudo. No se debe dejar de tomar ningún medicamento a menos que el médico así lo indique.
La enfermedad se resuelve en unos pocos días sin tratamiento.
Nota: la diarrea puede causar deshidratación extrema y rápida en los bebés.
Se debe consultar con el médico si la diarrea no desaparece en 3 ó 4 días, si hay sangre en las heces, al igual que si se presentan síntomas de deshidratación o si aparecen otros síntomas nuevos.