Es la angulación hacia afuera de la parte inferior de las piernas, de tal manera que cuando las rodillas están juntas los tobillos están separados.
La mayoría de los niños desarrolla una leve postura de maneto alrededor de los 2 ó 3 años de edad, usualmente con una separación importante de los tobillos cuando se juntan las rodillas. Esto es parte del desarrollo normal y persiste hasta los 5 ó 6 años, que es cuando las piernas comienzan a enderezarse por completo. Al alcanzar la pubertad, la mayoría de los niños pueden pararse con las rodillas y los tobillos juntos (sin forzar la posición).
La condición de maneto también puede desarrollarse a consecuencia de procesos patológicos. Con mucha frecuencia, la condición precipitante ya ha sido diagnosticada y el ser maneto se reconoce como un síntoma de la condición.
Cuando el examen físico y la evaluación de la historia clínica del niño indiquen una causa específica para el maneto, distinta al crecimiento normal del niño, es probable que el médico recomiende realizar los estudios necesarios para evaluar la condición.
Por lo general, esta condición de maneto no se trata, pero se puede considerar la cirugía cuando el problema persiste después de la pubertad y cuando la separación de los tobillos es severa.
En los niños, el maneto desaparece normalmente sin tratamiento, a menos que exista una condición subyacente. La cirugía ofrece excelentes resultados estéticos para los casos que la requieran.
Se debe buscar asistencia médica para programar una evaluación si se sospecha que el niño tiene maneto.
No se conoce ningún método preventivo para el maneto normal.
Sass P, Hassan G. Lower extremity abnormalities in children. Am Fam Physician. 2003 Aug 1;68(3):461-8. Review.