Es una enfermedad inflamatoria que se disemina a través de una picadura de garrapata.
Este artículo ofrece una visión general sobre la enfermedad de Lyme. Para obtener información específica, ver los siguientes artículos:
Borreliosis
La enfermedad de Lyme es causada por la bacteria Borrelia burgdoferi (B. burgdoferi ). La bacteria es llevada por ciertas garrapatas que la adquieren cuando pican ratones o venados infectados con la enfermedad de Lyme. Las personas pueden contraer la enfermedad si son picados por una garrapata infectada.
La enfermedad de Lyme fue descrita por primera vez en los Estados Unidos en 1975, en un pueblo llamado Old Lyme, en Connecticut, pero actualmente se ha informado de casos en casi todo el país. La mayoría de ellos ocurren en el noreste, la parte norte de medio oeste y a lo largo de la costa pacífica. Esta enfermedad generalmente se observa a finales de la primavera, en el verano y a comienzos del otoño.
Existen tres etapas de la enfermedad de Lyme:
Entre los factores de riesgo se pueden mencionar, entre otros: caminar a través de los pastizales altos, realizar actividades que incrementen la exposición a la garrapata y tener una mascota que pueda llevar las garrapatas a la casa.
No todas las personas infectadas con la bacteria se enferman, pero cuando la persona se enferma realmente, los primeros síntomas se parecen a los de la gripe y abarcan fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, dolores musculares y letargo.
Se puede presentar una erupción en "forma de escarapela", una mancha roja y plana o ligeramente elevada en el sitio de la picadura a menudo con un área clara en el centro. Esta lesión puede tener más de 1 a 3 pulgadas (2 a 7 cm) de ancha.
Asimismo, se puede observar rigidez en el cuello, inflamación articular, prurito generalizado o un comportamiento inusual o extraño en personas en etapas avanzadas de la enfermedad.
Nota: las garrapatas Ixodes scapularis pueden ser tan pequeñas que sea casi imposible verlas. Por lo tanto, incluso muchas personas con la enfermedad de Lyme nunca vieron una garrapata y tienen mayor probabilidad de desarrollar los síntomas de la enfermedad debido a que el insecto permaneció en sus cuerpos por más tiempo.
Se puede hacer un examen de sangre para verificar la presencia de anticuerpos frente a la bacteria que causa la enfermedad de Lyme. El más común es el ELISA para la enfermedad de Lyme, cuyos resultados se confirman mediante una inmunotransferencia (Western blot).
Un examen físico puede revelar signos de problemas en las articulaciones, el corazón o el cerebro en personas con enfermedad de Lyme avanzada.
Para tratar la enfermedad de Lyme se utilizan antibióticos. El antibiótico específico que se utilice depende de la etapa de la enfermedad y sus síntomas.
Los medicamentos antinflamatorios, como el ibuprofeno, se prescriben algunas veces para aliviar la rigidez articular.
Si se diagnostica en sus primeras etapas, la enfermedad de Lyme se puede curar con antibióticos, pero sin tratamiento, pueden surgir complicaciones que comprometan las articulaciones, el corazón y el sistema nervioso.
Las etapas avanzadas de la enfermedad de Lyme pueden causar inflamación articular prolongada (artritis de Lyme) y problemas del ritmo cardíaco. Los problemas neurológicos también son posibles y pueden abarcar:
Se debe consultar con el médico si se desarrollan síntomas de la enfermedad de Lyme.
Al caminar o pasear en áreas boscosas o de pastizales, las personas deben introducir los pantalones largos dentro de los calcetines para proteger las piernas, al igual que usar calzado y llevar camisas de colores claros y mangas largas. Las garrapatas se distinguen mejor sobre prendas de vestir blancas o de color claro que sobre elementos oscuros. Asimismo, se recomienda rociar las ropas con repelente de insectos.
Las personas deben revisarse y revisar a sus mascotas con frecuencia y, de encontrar garrapatas, retirarlas inmediatamente utilizando unas pinzas, halando con cuidado y firmeza.
Las garrapatas que transmiten la enfermedad de Lyme son tan pequeñas que son casi imposibles de ver. Después de regresar a casa, se recomienda quitarse las ropas e inspeccionar completamente todas las áreas de la piel, incluyendo el cuero cabelludo.