Son diminutas protuberancias blanquecinas o pequeños quistes en la piel.
Los milios ocurren cuando la piel muerta queda atrapada en pequeñas cavidades en la superficie de la piel o la boca. Son comunes en los bebés recién nacidos y aparecen como protuberancias blanquecinas nacaradas, más comúnmente a través de las mejillas superiores, la nariz y el mentón. Los milios desaparecen después de las primeras semanas de vida.
Quistes similares se observan en las bocas de los recién nacidos, en cuyo caso, se denominan perlas de Epstein. Estos quistes también desaparecen por sí solos.
Los adultos también pueden desarrollar milios en la cara. Las protuberancias y quistes también ocurren en partes del cuerpo que están inflamadas o lesionadas. La irritación de la piel por sábanas o ropas ásperas puede causar un enrojecimiento leve alrededor de la protuberancia, pero la porción central permanece de color blanco.
Algunas veces, se le llama erróneamente a los milios irritados "acné del bebé" (aunque no es realmente una forma de acné).
El médico puede usualmente diagnosticar los milios con el examen de la piel y no se requiere ninguna prueba.
No hay necesidad de tratamiento en los niños.
Un médico puede eliminar los milios en los adultos que deseen mejorar su apariencia física.
En los niños, los milios generalmente desaparecen sin tratamiento y sin ningún efecto duradero.
En los adultos, los milios generalmente pueden ser eliminados sin dejar cicatrización.
Usualmente no se presentan complicaciones.
No se conoce prevención.