Es un trastorno que involucra vacilación, repetición o desatino al hablar.
Los niños pequeños con frecuencia pasan por un corto período de tartamudeo, pero esta fase es muy pasajera. Para un bajo porcentaje de ellos (menos del 1%), el tartamudeo progresa desde una simple repetición de consonantes hasta una repetición de palabras y frases. Más adelante, se desarrollan espasmos vocales acompañados de un sonido forzado, casi explosivo, en el habla.
El tartamudeo tiende a darse en familias, sin embargo no está claro qué tan importantes son los factores genéticos. También, existe evidencia de que el tartamudeo puede estar asociado con algunos déficits neurológicos y los componentes psicológicos tienden a empeorar o mejorar los síntomas dependiendo del caso. Sorprendentemente, las personas con problemas del habla significativos a menudo no tartamudean cuando cantan o cuando están hablando solos. El tartamudeo tiende a persistir hasta la edad adulta con más frecuencia en los hombres que en las mujeres.
Los síntomas del tartamudeo pueden incluir vacilación para comenzar oraciones o frases.
Usualmente no se necesita ningún examen.
No existen terapias perfectas para el tartamudeo y la mayoría de los casos tempranos duran poco y se resuelven espontáneamente. En los casos persistentes, la terapia del lenguaje puede ayudar. La investigación sobre terapias se hace continuamente y se debe averiguar para determinar qué tipos de ayuda pueden ser los más útiles.
Algunas personas que tartamudean encuentran que cuando leen en voz alta o cantan no presentan el problema, por lo tanto, puede resultar útil para la autoestima del niño practicar la lectura en voz alta o cantar.
En la mayoría de los niños que desarrollan tartamudeo, la fase es pasajera y su discurso vuelve a ser normal. Los incrementos obvios en los problemas del habla pueden llevar a la persona a tartamudear permanentemente en la edad adulta. La falta de fluidez transitoria es más común entre las edades de 3 a 5 años y los padres deben evitar hacer comentarios o mostrar preocupación, lo cual puede realmente hacer que el niño se torne más tímido o cohibido.
Las complicaciones del tartamudeo pueden incluir problemas sociales causados por el temor a hacer el ridículo, lo cual puede llevar a que el niño evite hablar del todo.
Se debe buscar asistencia médica si el tartamudeo está interfiriendo con el desarrollo emocional del niño o con su rendimiento escolar.
La atención afectuosa de los padres, sin hacer énfasis en el tartamudeo, puede ayudar al niño a sentirse mejor acerca del problema.