Es una incapacidad para utilizar sonidos del lenguaje apropiados para la edad y dialecto del individuo.
Este trastorno es más común en los niños varones. Aproximadamente el 3% de niños en edad preescolar y el 2% de niños de 6 a 7 años sufren de este trastorno. A la edad de 17 años, sólo un 0.5% resulta afectado.
Se desconoce la causa del trastorno fonológico en niños. Puede haber un componente genético, debido a la gran proporción de niños que tienen parientes con algún tipo de trastorno similar. Otros factores de riesgo parecen ser el estrato socioeconómico bajo y el hecho de pertenecer a una familia numerosa.
Antes de hacer un diagnóstico de un trastorno fonológico, se deben descartar ciertas condiciones médicas que implican alteraciones fonológicas. Dichas afecciones son, entre otras: deterioro auditivo, problemas anatómicos (como paladar hendido), afecciones neurológicas (como parálisis cerebral) y problemas cognitivos (como retardo mental).
Se debe examinar al niño para estas y otras afecciones similares e igualmente se deben considerar cuestiones culturales como el bilingüismo y el dialecto familiar del niño, con el fin de garantizar un diagnóstico correcto.
Las formas más leves de este trastorno pueden desaparecer espontáneamente. La terapia del lenguaje se considera el tratamiento más eficaz.
Los resultados dependen de la edad en que comenzó y el nivel de gravedad del trastorno.
En los casos graves, el niño puede tener problemas para hacer conocer sus necesidades básicas, incluso con los miembros de la familia; mientras que en los casos leves, el niño puede tener dificultades para hacerse entender por parte de personas por fuera del entorno familiar inmediato y, como resultado, se pueden presentar problemas con la interacción social y el desempeño académico.
Se debe buscar asistencia médica si el niño no parece estar aprendiendo a hablar con claridad a la edad en la que normalmente debe hacerlo.