Es una cirugía para reparar un defecto congénito poco común en el cual la vejiga está dispuesta de adentro hacia afuera y sobresale de la pared abdominal. Los huesos de la pelvis también están separados.
La extrofia vesical se presenta con más frecuencia en varones y a menudo está asociada con otros defectos congénitos. La cirugía para reparar dicho defecto se lleva a cabo generalmente dentro de las primeras 48 horas después del nacimiento.
Reparación del defecto congénito en la vejiga; Reparación de la vejiga evertida; Reparación de la vejiga expuesta; Reparación de la extrofia de vejiga
La reparación de la extrofia vesical implica dos cirugías: una para reparar la vejiga y otra para unir los huesos de la pelvis.
La primera cirugía separa la vejiga expuesta de la pared abdominal y la cierra. Se reparan el cuello de la vejiga y la uretra, y se deja puesta una sonda hueca y flexible, llamada catéter, para drenar la orina de la vejiga a través de la pared abdominal. Se deja un segundo catéter en la uretra para facilitar la cicatrización.
La segunda cirugía, de los huesos de la pelvis, se puede hacer junto con la reparación de la vejiga o se puede aplazar durante semanas o meses.
La cirugía se recomienda para niños que nacen con extrofia vesical.
Los riesgos específicos para este procedimiento pueden ser:
Los riesgos de cualquier anestesia son:
Los riesgos de cualquier cirugía son:
La cirugía es necesaria para:
Algunos niños no son capaces de desarrollar el control urinario adecuado y pueden necesitar una reparación urinaria posterior.
Después de la cirugía de los huesos pélvicos, será necesario colocarle al niño un yeso o cabestrillo en la parte inferior del cuerpo, lo cual ayuda a la cicatrización de los huesos.
El tiempo de permanencia del niño en el hospital depende de la gravedad del defecto vesical, del número de cirugías que se necesiten y de si existen o no otros problemas médicos.