Es una prueba que se utiliza para determinar el tipo de metahemoglobinemia.
El médico envuelve un torniquete o un esfigmomanómetro (brazalete de presión arterial) alrededor del antebrazo, lo cual ejerce presión y hace que las venas por debajo se llenen de sangre.
Después de limpiar el área con un antiséptico, la persona que lleva a cabo el examen colocará una aguja dentro de la vena, generalmente cerca de la parte interna del codo o el dorso de la mano. Luego, se coloca una sonda delgada, llamada catéter, dentro de la vena (se puede denominar IV que significa intravenoso). Mientras la sonda permanece allí, se retiran la aguja y el torniquete.
Un polvo verde oscuro, llamado azul de metileno, pasa a través de la sonda a la vena y el médico observa la forma como este polvo convierte una sustancia en la sangre llamada metahemoglobina en hemoglobina normal.
No se requiere preparación especial para este examen.
Cuando se inserta la aguja para extraer la sangre, se puede sentir un dolor moderado o sensación de pinchazo. Posteriormente, puede haber una sensación pulsátil.
La metahemoglobinemia tiene diversas causas, muchas de las cuales son genéticas. Este examen se utiliza para diferenciar entre la metahemoglobinemia causada por la falta de una enzima en la sangre llamada citocromo b5 reductasa y otros tipos que se transmiten de padres a hijos (hereditaria). Este examen le ayuda al médico a desarrollar un plan de atención médica.
Normalmente, el azul de metileno disminuye en forma rápida los niveles de metahemoglobina en la sangre.
Si el azul de metileno no disminuye significativamente los niveles de metahemoglobina en la sangre, entonces se puede sospechar la presencia de una forma rara de metahemoglobinemia hereditaria.
Los riesgos asociados con este tipo de examen de sangre son menores, pero pueden abarcar:
Las venas y arterias varían en tamaño de un paciente a otro y de un lado del cuerpo a otro, por esta razón puede ser más difícil la inserción de un catéter IV en unos adultos o niños que en otros.