Una biopsia de pólipos es un procedimiento diagnóstico por medio del cual se toma una muestra o se extraen pólipos (masas anormales) para ser examinados.
Biopsia del pólipo
Los pólipos son crecimientos exagerados de tejido que pueden estar adheridos por un pedículo. Generalmente, se encuentran en órganos con muchos vasos sanguíneos como el útero, el recto y la nariz. Algunos pólipos son cancerosos (malignos) y susceptibles de diseminarse, mientras que otros no lo son (benignos).
La manera como se toma una biopsia de pólipo depende de su ubicación:
Para las áreas del cuerpo que son visibles, se aplica anestesia tópica, se extrae una porción pequeña del tejido que parece estar anormal. Este tejido se envía al laboratorio donde los técnicos determinan si el pólipo es benigno o maligno.
Si la biopsia va a tener lugar en la nariz, otra superficie u orificio visible, no se requiere preparación especial, aunque puede ser aconsejable no consumir alimentos durante unas cuantas horas previas al examen.
Para los procedimientos internos, se requiere más preparación. Se recomienda revisar los temas acerca de dichos procedimientos particulares para obtener información adicional.
En el caso de pólipos superficiales, el paciente puede experimentar la sensación de un tirón mientras se toma la biopsia y después de que pasa el efecto de la anestesia, el área puede doler por unos días. Las biopsias de pólipos internos se realizan durante procedimientos como EGD (esofagogastroduodenoscopia) o colonoscopia y generalmente no se siente nada ni durante ni después del procedimiento. Se recomienda revisar los temas sobre procedimientos individuales con el fin de obtener información más específica.
El examen se realiza para determinar si la neoplasia es maligna (cáncer).
El análisis de la biopsia muestra que el pólipo es benigno (no canceroso).
Se detectan células malignas que pueden revelar un tumor maligno. Es posible que se necesiten exámenes posteriores.
Los riesgos son, entre otros: