Es una medición de cuán rápido puede exhalar aire una persona y es uno de los muchos exámenes que mide qué tan bien están funcionando las vías respiratorias.
Flujo máximo
Este examen requiere un monitor del flujo espiratorio máximo, un pequeño dispositivo manual con una boquilla en un extremo y una báscula con un indicador móvil (generalmente una pequeña flecha de plástico).
Para hacer este examen, se debe:
La persona debe aflojarse cualquier tipo de ropa que pueda limitar la respiración y sentarse derecho o ponerse de pie mientras se realiza la prueba.
Generalmente, no hay ningún tipo de incomodidad, aunque en raras ocasiones, los esfuerzos repetitivos pueden causar algo de mareo.
El examen se utiliza comúnmente para diagnosticar y vigilar enfermedades pulmonares tales como:
La vigilancia en el hogar puede ayudar a determinar si los tratamientos están funcionando o detectar cuando la afección está empeorando.
Los valores normales pueden variar de acuerdo con el sexo, edad y talla de la persona. Las mediciones del flujo espiratorio máximo son mucho más útiles cuando la persona puede tomar y comparar las mediciones sobre una base diaria.
Una caída en el flujo máximo puede ser signo del comienzo de un empeoramiento de la enfermedad pulmonar, especialmente cuando está acompañada por síntomas como:
Esto puede requerir tratamiento oportuno para prevenir complicaciones.
El flujo de aire durante la exhalación disminuye cuando las vías aéreas se estrechan o bloquean.
Muchos pacientes pueden emplear el seguimiento o vigilancia del flujo espiratorio máximo para controlar su función pulmonar en el hogar. Esto les permite anticipar el momento de empeoramiento de su respiración y tomar los medicamentos apropiados o llamar al médico antes de que los síntomas se vuelvan demasiado graves.
Si se observa que el flujo máximo está disminuyendo, se le debe comentar al médico.
Este examen no representa riesgos significativos.
Las mediciones de la tasa de flujo espiratorio máximo no son tan exactas como las mediciones por espirometría que se llevan a cabo en el consultorio médico. Los cambios pequeños en el flujo espiratorio máximo no necesariamente significan que se presenten cambios importantes en la función pulmonar.