Son proteínas anormales y este artículo describe el examen de sangre utilizado para verificarlas.
Cuando la temperatura del cuerpo está por debajo 37º C (98,6º F), las crioglobulinas ya no flotan más en la sangre. En lugar de esto, las crioglobulinas se separan, formando racimos que pueden obstruir vasos sanguíneos pequeños, especialmente en la cara y las manos.
La sangre se extrae de una vena, usualmente de la parte interior del codo o del dorso de la mano.
El médico limpia el sitio de punción con un antiséptico y luego se coloca una banda elástica alrededor del antebrazo con el fin de ejercer presión y restringir el flujo sanguíneo a través de la vena, lo cual hace que las venas se llenen de sangre.
Luego, el médico introduce una aguja en la vena, con lo cual se puede sentir un pequeño chuzón o pinchazo. La sangre se recoge en un frasco hermético o en tubo (jeringa), que va pegado a la aguja. Mientras se recoge la sangre, se quita la banda para restablecer el flujo sanguíneo normal al área.
Después de retirar la aguja, se aplica un algodón o un vendaje en el sitio de la punción para detener cualquier sangrado.
No hay una preparación especial para este examen.
Algunas personas sienten molestia cuando se inserta la aguja. Después, puede haber algo de sensación pulsátil.
Este examen se realiza en su mayoría cuando los síntomas de una persona son indicio de la presencia de una afección relacionada con crioglobulinas, las cuales están asociadas con algunos trastornos, incluyendo aquellos que afectan la piel, las articulaciones, los riñones y el sistema nervioso.
Normalmente, no hay crioglobulinas.
Un resultado positivo puede indicar:
Otra afección por la cual se puede realizar el examen es:
Existen muchos subtipos específicos de crioglobulinas y los exámenes pueden determinar el tipo específico que está presente.
Las venas y arterias varían en tamaño de un paciente a otro y de un lado del cuerpo a otro, por esta razón puede ser más difícil obtener una muestra de sangre de algunas personas que de otras.