Es un examen de sangre que analiza qué tan rápido se cierran los vasos sanguíneos pequeños para detener el sangrado. También se lo conoce como tiempo de hemorragia.
El esfigmomanómetro para medir la presión sanguínea se infla alrededor de la parte superior del brazo. Mientras el esfigmomanómetro está en el brazo, el médico hace dos pequeñas incisiones en la parte inferior del brazo. Estas incisiones tienen solamente la profundidad suficiente para causar una pequeña cantidad de sangrado.
El esfigmomanómetro se desinfla inmediatamente. Se tocan con papel secante las incisiones cada 30 segundos hasta que el sangrado se detiene. El médico registra el tiempo que toma para que se detenga el sangrado de las heridas.
Ciertos medicamentos pueden cambiar los resultados del examen. El paciente siempre debe comentarle al médico qué tipo de medicamentos está tomando, incluso aquellos que no necesiten prescripción médica. Los medicamentos que pueden incrementar los tiempos de sangría abarcan dextran, indometacina y salicilatos (incluyendo aspirina).
Es probable que el médico le solicite a la persona suspender ciertos medicamentos algunos días antes del examen. Sin embargo, nunca se debe interrumpir un medicamento sin consultarlo con el médico.
Las pequeñas incisiones son muy superficiales y muchas personas dicen que se sienten como un rasguño en la piel.
Este examen ayuda a diagnosticar problemas de sangrado.
El sangrado normalmente se detiene entre 1 y 9 minutos, sin embargo, los valores pueden variar de un laboratorio a otro.
El tiempo de sangrado más prolongado de lo normal puede deberse a:
Trastornos adicionales bajo los cuales puede realizarse el examen:
Existe un riesgo muy bajo de infección donde ha habido perforación de la piel y es poco común que se presente un sangrado excesivo.