Es un examen con medicina nuclear que utiliza pequeñas cantidades de materiales radiactivos (radioisótopos) para medir la función de los riñones.
Renograma; rastreo del riñón
Una gammagrafía renal es similar y, de hecho, puede ser una continuación de una gammagrafía de perfusión renal.
Para este procedimiento, se le solicita a la persona acostarse sobre la mesa del escáner. Se ejerce presión (con un torniquete o con un brazalete utilizado para medir la presión sanguínea) alrededor del antebrazo con el fin de dilatar las venas del brazo. La parte interna del codo se limpia con antiséptico y se inyecta una pequeña cantidad de radioisótopo en una vena (el radioisótopo utilizado puede variar dependiendo de la parte de la función renal de particular interés en el estudio). Luego se libera la presión aplicada en el antebrazo para permitir que el isótopo viaje a través del torrente sanguíneo en forma de un pequeño "paquete" concentrado. Poco después se rastrean los riñones y se toman varias imágenes, cada una de las cuales dura 1 ó 2 segundos, para un tiempo total de gammagrafía de 30 minutos a 1 hora. Una vez que el procedimiento ha terminado, un computador analiza las imágenes y proporciona información detallada acerca de funciones renales particulares (como la velocidad de filtración glomerular que refleja la cantidad de sangre que el riñón filtra).
Después de realizar la gammagrafía no se requiere ningún tiempo de recuperación. Es probable que se recomiende ingerir una buena cantidad de líquidos y orinar frecuentemente para ayudar a excretar el material radiactivo del organismo.
Generalmente no se necesita suspender el consumo de alimentos, hacer dietas especiales ni tomar medicamentos preparativos, pero es posible que se requiera una ingesta adicional de líquidos antes del examen. Se recomienda discutir con el médico la interferencia que pueda causar el uso de AINES o medicamentos para la presión sanguínea.
Se debe firmar un formulario de consentimiento. Es necesario quitarse las joyas, prótesis dentales y objetos metálicos antes de la realización del examen y usar ropa hospitalaria durante el procedimiento.
Cuando se le inyecta el isótopo en la vena se siente una punzada aguda. El isótopo en sí no se siente, ni se siente la gammagrafía; sin embargo, se puede presentar incomodidad con la mesa dura o fría. Es necesario permanecer inmóvil durante el examen.
El examen evalúa el tamaño, posición, forma y función de los riñones. Una gammagrafía renal es particularmente útil cuando la persona tiene una sensibilidad comprobada al medio de contraste utilizado en la PIV u otros procedimientos con rayos X o cuando tiene una insuficiencia renal subyacente (disminución en la función renal). Este examen se emplea comúnmente después de un trasplante renal para evaluar la función del riñón y buscar signos de rechazo al trasplante. De igual manera, una gammagrafía renal se puede utilizar para evaluar la función renal en personas con hipertensión.
Los resultados anormales indican que hay una disminución de la(s) función(es) renal(es), lo cual puede ocurrir en presencia de insuficiencia renal crónica o aguda, como complicación de un transplante renal (tanto complicaciones quirúrgicas como rechazo al transplante), glomerulonefritis u otros trastornos renales.
Algunas condiciones adicionales bajo las cuales se puede realizar este examen son:
Los riesgos son esencialmente los mismos de los rayos X (irradiación) y de las punciones con agujas.
Se recibe una ligera cantidad de irradiación proveniente del radioisótopo. La mayor parte de esta exposición ocurre en los riñones y en la vejiga urinaria a medida que el isótopo es excretado. Virtualmente, la totalidad de la radiación se elimina del organismo en 24 horas; sin embargo, debido a la leve exposición a la irradiación, es recomendable tener precaución con las mujeres embarazadas o lactantes.
Hay un riesgo de infección en cualquier momento que se presenta una perforación en el cuerpo (como sucede con el pinchazo de una aguja). La aplicación de una inyección en una vena también conlleva un leve riesgo de sangrado. De todas maneras, el riesgo al someterse a una gammagrafía de perfusión renal no es mayor que al aplicarse una inyección intravenosa de cualquier tipo.
En casos extremadamente raros, la persona presenta una reacción alérgica al radioisótopo, la cual puede incluso llevar a anafilaxia severa.
Es posible que los hallazgos de disminución de la función renal no sean específicos para la identificación de la causa de la disfunción. Las anomalías congénitas (o de otro tipo) en la forma o en el tamaño del riñón pueden contribuir a que se cometa un error en la interpretación de los resultados de la gammagrafía renal, dado que la velocidad de filtración glomerular y otras funciones se calculan sobre la base de la presunción de una forma y un tamaño anatómicamente normales. Los exámenes de algunas funciones pueden requerir la toma de imágenes posteriores (1 a 4 horas después).
Dentro de las ventajas de este examen se cuentan la capacidad para determinar la función renal sin exposición a medios de contraste y la capacidad para obtener información cuantitativa que podría no ser obtenida por medio de otros procedimientos.