El mediastino es el espacio que separa los dos pulmones y abarca el corazón, timo, esófago, tráquea, los grandes vasos y los ganglios linfáticos. La mediastinoscopia es un procedimiento mediante el cual se inserta un instrumento con luz (mediastinoscopio) a través de una incisión cervical para examinar visualmente las estructuras de la parte superior de la cavidad torácica. Este procedimiento se utiliza más comúnmente para examinar los ganglios linfáticos en un paciente con cáncer pulmonar, con el propósito de establecer la etapa en la cual se encuentra la enfermedad. Asimismo, con el mediastinoscopio se puede tomar una muestra (biopsia).
Este procedimiento se realiza en el hospital, bajo anestesia general. Al paciente se le hace una incisión en el tórax, después de habérsele insertado un tubo endotraqueal; se introduce el mediastinoscopio a través de la incisión cervical dentro de la parte media del tórax para tomar muestras de tejido, generalmente de los ganglios linfáticos que rodean las vías respiratorias. Finalmente, se retira el aparato y se cierra la incisión con puntos de sutura.
El paciente debe firmar un formulario de consentimiento y no puede consumir ningún tipo de alimentos o bebidas durante 8 horas antes del examen.
La persona debe estar dormida durante el procedimiento. Luego, puede sentir algo de sensibilidad en el sitio de la incisión y es posible que presente dolor de garganta después del examen.
Este procedimiento se utiliza para diagnosticar una serie de enfermedades cuando otros exámenes, como citología de esputo, gammagrafía pulmonar, radiografía y biopsias broncoscópicas no revelan un diagnóstico. También se emplea para ayudar a determinar la fase en que se encuentran los pacientes con cáncer pulmonar.
No hay tejidos anormales de los ganglios linfáticos.
Los hallazgos anormales pueden ser indicio de cáncer pulmonar, tuberculosis, diseminación de una enfermedad de una parte del cuerpo a otra, sarcoidosis (una enfermedad que produce nódulos que generalmente afectan a los pulmones), linfoma (anomalías en los tejidos linfáticos) o enfermedad de Hodgkin.
Existe el riesgo de perforar el esófago, la tráquea o los vasos sanguíneos, lo que en algunas circunstancias puede conducir a un sangrado potencialmente mortal.