Es un procedimiento para verificar la existencia de líquido anormal en el espacio justo detrás de la vagina (fondo de saco).
Primero, se realiza un examen pélvico. Luego, el médico sostendrá el cuello uterino con un instrumento y lo levantará ligeramente.
Se inserta una aguja larga y delgada a través de la pared vaginal, justo debajo del útero, y se toma una muestra de cualquier líquido que se encuentre en ese espacio. Luego se extrae la aguja.
A la persona se le puede solicitar que camine o permanezca sentada durante un tiempo corto antes de realizar el examen.
Se puede experimentar una sensación molesta de calambres cuando se agarra el cuello uterino. Asimismo, se presenta un dolor agudo y breve a medida que se inserta la aguja.
Este procedimiento se realiza cuando hay dolor en el abdomen bajo y en la pelvis, y cuando otros exámenes sugieren que puede haber líquido en el fondo de saco. Igualmente, se puede realizar cuando el médico sospecha de ruptura de un embarazo ectópico o un quiste ovárico.
En la actualidad, este procedimiento rara vez se hace, debido a que el líquido en el fondo de saco generalmente se puede detectar con una ecografía.
Lo normal es no encontrar líquido en el fondo de saco o encontrar una cantidad muy pequeña de líquido transparente.
Aun cuando no se encuentre líquido, éste puede estar presente y serán necesarios otros exámenes. Si se extrae líquido, se hace un cultivo para ver si la persona tiene una infección. Si se encuentra sangre no coagulada en el fondo de saco, se puede requerir una cirugía de emergencia.
Hay un ligero riesgo de punzar cualquier neoplasia, quiste o embarazo ectópico existente. La aguja no debe ser insertada muy profundamente ni con tanta fuerza que penetre la pared uterina.
Es probable que la persona necesite que alguien la lleve a la casa si se le ha suministrado un sedante para el procedimiento.