Es una afección en la cual no llega suficiente sangre u oxígeno al hígado. Esta insuficiencia ocasiona daño a las células hepáticas.
Hepatitis isquémica; Shock del hígado
La presión arterial baja que resulta de cualquier afección puede llevar a que se presente una isquemia hepática. Estas afecciones pueden abarcar:
En caso de que la presión arterial baja continúe durante un período largo, es posible que el paciente se sienta débil y mareado. Sin embargo, el período de presión arterial baja puede ser breve y asintomático en el momento. Asimismo, el daño a las células hepáticas generalmente es asintomático.
Los niveles sanguíneos de las enzimas hepáticas como la AST y ALT se elevan particularmente entre 1 y 3 días después del episodio de presión arterial baja. Igualmente, los niveles de otra enzima en la sangre, LDH , generalmente también están bastante altos.
El tratamiento depende de la causa de la presión arterial baja, la cual debe tratarse para mantener estable el suministro de sangre al hígado.
Si se puede tratar la enfermedad subyacente, generalmente los pacientes se recuperan y, rara vez, se presenta la muerte debido a insuficiencia hepática como resultado de una isquemia hepática.
La insuficiencia hepática puede ser una complicación rara pero posible que puede causar la muerte.
Se debe visitar al médico urgentemente si se presenta debilidad persistente o signos de shock o deshidratación.
El tratamiento temprano de las causas subyacentes de la presión arterial baja puede prevenir una isquemia hepática.