Es una inflamación repentina de la vesícula biliar que causa dolor abdominal intenso.
Ver también: colecistitis crónica
Colecistitis de tipo agudo
En el 90% de los casos, la colecistitis aguda es causada por la presencia de cálculos biliares en la vesícula biliar. Otras de las causas también pueden ser enfermedad grave, consumo excesivo de alcohol y, en raras ocasiones, tumores de la vesícula biliar.
La colecistitis aguda hace que la bilis quede atrapada en la vesícula. La acumulación de la bilis ocasiona irritación y presión en la vesícula, lo cual puede conducir a infección bacteriana y perforación del órgano.
Los cálculos biliares ocurren con más frecuencia en mujeres que en hombres y se vuelven más comunes con la edad en ambos sexos. La tasa de este tipo de cálculos es mayor en los aborígenes estadounidenses.
El síntoma principal es el dolor abdominal que se localiza en la parte superior derecha o media del abdomen. El dolor puede:
Otros síntomas que pueden ocurrir abarcan:
Un examen físico mostrará que el abdomen es sensible al tacto.
El médico puede ordenar los siguientes exámenes de sangre:
Los exámenes imagenológicos que pueden mostrar cálculos biliares o inflamación son, entre otros:
Se debe buscar asistencia médica inmediata para el dolor abdominal intenso.
En la sala de emergencias, a los pacientes con la colecistitis aguda se les suministran líquidos por vía intravenosa y antibióticos para combatir la infección.
Aunque la colecistitis se puede resolver por sí sola, se necesita la cirugía para extirpar la vesícula biliar (colecistectomía) cuando la inflamación continúa o reaparece. Esta operación se debe realizar lo más pronto posible, aunque algunos pacientes no necesitan cirugía inmediatamente.
El tratamiento no quirúrgico comprende analgésicos, antibióticos para combatir la infección y una dieta baja en grasa (cuando se puede tolerar la comida).
La cirugía de emergencia puede ser necesaria cuando se presenta gangrena (muerte del tejido), perforación, pancreatitis o inflamación del conducto colédoco.
Ocasionalmente, en pacientes muy enfermos, se puede colocar una sonda a través de la piel para drenar la vesícula hasta que el paciente mejore y pueda someterse a la cirugía.
Los pacientes a quienes se les practica una cirugía para extirpar la vesícula generalmente tienen un buen pronóstico.
Se debe acudir al médico si persiste el dolor abdominal intenso o si los síntomas de la colecistitis reaparecen después de un episodio agudo.
La extirpación de la vesícula biliar y de los cálculos biliares puede prevenir ataques posteriores. Se recomienda seguir una dieta baja en grasa en caso de ser propenso a ataques de este tipo de cálculos.
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