Las paratiroides son cuatro glándulas localizadas en el cuello que producen la hormona paratiroidea (PTH) para ayudar a controlar el uso del calcio por parte del cuerpo.
La producción excesiva de hormona paratiroidea causada por el incremento de la actividad de estas glándulas se conoce como hiperparatiroidismo. Cuando esto ocurre como respuesta al bajo nivel de calcio sanguíneo causado por otra afección, el hiperparatiroidismo se denomina hiperparatiroidismo secundario.
La hormona paratiroidea ayuda a mantener el calcio sanguíneo mediante la regulación del recambio óseo, la absorción del calcio del intestino y la liberación de éste en la orina.
Muchos trastornos pueden conducir al hiperparatiroidismo secundario causando hipocalciemia (niveles bajos de calcio en la sangre), un desequilibrio de fosfato o ambos. Algunos de estos trastornos son:
Entre los grupos que se encuentran en riesgo de esta enfermedad se encuentran los niños con problemas de desnutrición y las personas de edad avanzada que se exponen poco a los rayos del sol
La insuficiencia renal crónica es una causa importante del hiperparatiroidismo secundario y es un trastorno complejo:
El hueso se descompone en un intento por regular los niveles anormales de los químicos mencionados y los altos niveles de fosfatos en la sangre se elevan más. Estas afecciones causan el hiperparatiroidismo secundario posteriormente.
Los síntomas generalmente se relacionan con la causa subyacente de hiperparatiroidismo secundario.
El raquitismo en los niños puede causar:
Los pacientes con insuficiencia renal pueden presentar osteomalacia, osteoporosis o ambas y se pueden ver afectados por dolores o fracturas óseas.
Los síntomas de malabsorción (como diarrea) o de un cáncer subyacente pueden ocurrir en pacientes con esas enfermedades.
Los signos pueden abarcar deformidades óseas, articulaciones hinchadas o fracturas. Los exámenes pueden mostrar:
El tratamiento implica corregir la causa subyacente del hiperparatiroidismo secundario.
Los pacientes con deficiencia de vitamina D son tratados con dicha vitamina o con otras medidas para corregir la absorción deficiente. A los pacientes con cáncer se los trata generalmente de manera quirúrgica; mientras que a los pacientes con insuficiencia renal crónica usualmente se los trata con suplementos de calcio, restricción de fosfatos y análogos de vitamina D. Es posible que se requiera diálisis, trasplante de riñón o cirugía de paratiroides.
El resultado para el hiperparatiroidismo secundario depende de la causa subyacente.
Cuando se trata, el raquitismo tiene generalmente un buen pronóstico. Otras causas de hiperparatiroidismo secundario tienen resultados variables.
El hiperparatiroidismo terciario puede ocurrir en algunos pacientes con insuficiencia renal. En estos casos puede desarrollarse hipercalciemia (niveles elevados de calcio) con los suplementos de calcio y es posible que sea necesario realizar cirugía de las paratiroides.
La osteodistrofia renal es otra complicación potencial. Éste es un síndrome variable que comprende osteomalacia, osteoporosis, hiperparatiroidismo secundario u osteosclerosis. El dolor óseo, la debilidad y las fracturas son parte del síndrome.
Se debe buscar asistencia médica si se observan síntomas de este trastorno, particularmente si el paciente está recibiendo tratamiento por nefropatía.
La detección temprana del raquitismo o deficiencia de vitamina D puede prevenir el hiperparatiroidismo secundario y el tratamiento de los pacientes con insuficiencia renal ayuda a minimizarlo.