Es una infección por hongos levaduriformes de las membranas mucosas de la boca y la lengua.
Candidosis oral; Estomatitis candidósica
La candidiasis bucal es causada por formas de un hongo llamado cándida, un organismo que vive en la boca y usualmente es mantenido a raya por organismos sanos que también viven allí. Sin embargo, cuando la resistencia a la infección es baja, el hongo puede crecer, llevando a que se presenten lesiones en la boca y en la lengua.
Las siguientes circunstancias pueden reducir la resistencia a la infección e incrementar las probabilidades de desarrollar candidiasis bucal:
La candidiasis bucal se observa comúnmente en bebés y no se considera anormal en ellos a menos que dure por más de dos semanas.
La cándida también puede causar infección por hongos levaduriformes en la vagina.
La candidiasis bucal aparece como placas blandas de color blanquecino en la boca y en la lengua. Debajo de este material blanquecino, se presenta enrojecimiento que puede sangrar y las lesiones pueden aumentar lentamente en número y tamaño.
Si la persona está inmunocomprometida (por ejemplo, es VIH positiva o recibe quimioterapia), la infección se puede diseminar a otros órganos, como el esófago (causando dolor al deglutir), o por todo el cuerpo, lo cual puede ser mortal.
El médico o el odontólogo casi siempre pueden diagnosticar la candidiasis bucal observando la boca y la lengua, ya que estas lesiones micóticas tienen una apariencia distintiva. Si no está claro del todo, se puede llevar a cabo uno de los siguientes exámenes para buscar los organismos cándida:
Para la candidiasis bucal, a menudo NO es necesario el tratamiento, debido a que ésta se resuelve por sí sola en un par de semanas.
Existen dos metas en el tratamiento de la candidiasis bucal en adultos. La primera es mejorar la capacidad de funcionamiento del sistema inmunitario del individuo; por ejemplo, en los pacientes diabéticos, el buen control de la diabetes puede ser suficiente para eliminar la infección sin necesidad de otro tratamiento.
La segunda meta es el tratamiento directo de la infección. Para este propósito, el médico puede prescribir enjuagues bucales antimicóticos o tabletas para chupar y generalmente se administran por 5 a 10 días. Si esto no funciona, se puede prescribir otro medicamento.
Si la infección se ha diseminado a todo el cuerpo o si la persona tiene VIH/SIDA, se pueden utilizar medicamentos más fuertes como ketoconazol (Nizoral) o fluconazol (Diflucan).
La candidiasis bucal en bebés puede ser dolorosa, pero rara vez es grave. Debido a la molestia, puede interferir con el proceso de alimentación y, si no se resuelve espontáneamente en dos semanas, se debe llamar al pediatra.
La candidiasis bucal en adultos puede curarse; sin embargo, la perspectiva a largo plazo depende del estado inmunitario del individuo y de la causa del déficit inmunitario.
La cándida se puede diseminar por todo el cuerpo, causando infección en el esófago (esofagitis), cerebro (meningitis), corazón (endocarditis), articulaciones (artritis) u ojos (endoftalmitis).
Se debe consultar con el médico si:
Si la persona presenta brotes frecuentes de candidiasis bucal, el médico le puede recomendar tomar medicamentos antimicóticos regularmente para evitar las infecciones recurrentes.
Si un bebé con candidiasis bucal está lactando, se debe hablar con el médico acerca de las formas apropiadas de prevenir las infecciones futuras, como un medicamento antimicótico. Se debe esterilizar o descartar cualquier chupete. En el caso de los bebés con candidiasis bucal alimentados con biberón, se debe descartar la tetina y comprar unas nuevas a medida que la boca del bebé comienza a curarse.
Para prevenir la diseminación de la infección por VIH, se deben tener prácticas de sexo seguro y las precauciones universales al trabajar con hemoderivados.
Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Textbook of Medicine. 22 ed. Philadelphia, Pa: Saunders; 2004.
Marx JA, Hockberger RS, Walls RM, eds. Rosen’s Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 5th ed. St. Louis, MO: Mosby; 2002.
Mandell GL, Bennett JE, Dolin R, eds. Principles of Infectious Diseases. 5th ed. New York, NY: Churchill Livingstone, 2000.