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Hemorragia intracerebral lobular
Definición
Es el sangrado en la parte más grande del cerebro llamada el cerebelo.
Nombres alternativos
Hemorragia intracerebral (lobular); hemorragia intraparenquimal
Causas, incidencia y factores de riesgo
La hemorragia intracerebral lobular (ICH, por sus siglas en inglés) puede ser causada por:
- Angioma, un tipo de tumor vascular
- Sangrado dentro de un tumor
- Problemas de coagulación sanguínea
- Problemas con los vasos sanguíneos, tales como aneurisma, malformación arteriovenosa
- Traumatismo craneal
En algunos casos, no se puede encontrar ninguna causa.
Cuando no es provocada por un traumatismo, la hemorragia lobular intracerebral se considera un tipo de accidente cerebrovascular hemorrágico, el más grave de todos los accidentes cerebrovasculares.
La hemorragia intracerebral lobular está asociada con el gen de la alipoproteína E, que está ligado al aumento de riesgo de la enfermedad de Alzheimer.
Las hemorragias lobulares también están asociadas con lo siguiente:
- Amiloide cerebral
- Disminución de los niveles de plaquetas en la sangre
- Hipertensión arterial
- Enfermedad hepática (relacionada con el aumento en el riesgo de sangrado)
- Algunos trastornos autoimmunitarios
- Uso de aspirina o medicamentos anticoagulantes
- Diversos trastornos hemorrágicos o sanguíneos, tales como coagulación intravascular diseminada, hemofilia, anemia drepanocítica y leucemia
Síntomas
Los síntomas por lo general se presentan repentinamente y sin aviso, a menudo durante la actividad. Dichos síntomas varían dependiendo de la localización del sangrado y de la cantidad de tejido cerebral afectado.
Un cambio en el estado de lucidez mental o nivel de conciencia es el primer síntoma en la mitad de los pacientes. La persona puede parecer:
- Apática, retraída
- Soñolienta, letárgica, con estupor
- inconsciente, comatosa
La demencia ocurre antes del sangrado en aquellas personas con amiloide cerebral. La afección es rara en niños.
Otros síntomas pueden ser:
- Sensaciones anormales
- Torpeza
- Dificultad para mover cualquier parte del cuerpo
- Dificultad para hablar o entender el lenguaje
- Dificultad para deglutir
- Dificultad para escribir y leer
- Párpados caídos
- Parálisis facial
- Dolor de cabeza
- se puede presentar repentinamente
- puede despertarlo a uno
- empeora al cambiar de posición o agacharse
- Pérdida de toda o parte de la visión
- Pérdida del equilibrio
- Pérdida de la coordinación
- Pérdida de función o sensibilidad muscular
- Cambios de movimiento
- Dolor de cuello y hombros
- Dolor al doblar el cuello
- Crisis epilépticas
- Cambios de sensibilidad
- disminución en la sensibilidad
- adormecimiento u hormigueo
- debilidad de cualquier parte del cuerpo
- Rigidez en el cuello
- Vómitos
- ocurre con frecuencia, por lo general más a menudo en la mañana
- a menudo se describe que se presenta sin náuseas
Signos y exámenes
Un examen neurológico puede mostrar signos de aumento de la presión intracraneal o disminución de las funciones cerebrales. Los síntomas específicos pueden ayudar a revelar cuál es la parte del cerebro afectada. Algunos pacientes con hemorragias leves pueden presentar sólo un dolor de cabeza.
Un examen de los ojos puede mostrar cambios en el movimiento ocular, reflejos anormales e hinchazón del nervio óptico a raíz del aumento de la presión en el cerebro.
Los exámenes pueden abarcar:
- Angiografía de la cabeza que puede ser necesaria para determinar si hay un aneurisma o una malformación arteriovenosa
- Conteo sanguíneo completo
- Tiempo de sangría
- Pruebas de la función hepática
- Pruebas de función renal
- Tomografía computarizada de la cabeza (se prefiere si el sangrado tiene menos de 48 horas)
- Imágenes por resonancia magnética de la cabeza
- Conteo de plaquetas
- Tiempo de protrombina (TP) o tiempo parcial de tromboplastina (TPT)
Tratamiento
El tratamiento depende de la localización específica, la gravedad y la causa del sangrado. El tratamiento puede incluir una medida para salvar la vida del paciente, llamada hiperventilación médica, que implica insertar un tubo de respiración y forzar a la persona a respirar rápidamente. Esto reduce la presión en el cerebro.
La cirugía se puede necesitar en algunos casos para reparar o extirpar estructuras que causan el sangrado (tales como un aneurisma o una malformación arteriovenosa).
Se pueden recetar medicamentos para controlar el dolor, reducir la hinchazón y controlar las convulsiones o crisis epilépticas. Si se presenta un trastorno hemorrágico, también se pueden administrar medicamentos o hemoderivados.
Expectativas (pronóstico)
El pronóstico del paciente depende de la magnitud de la hinchazón y de la cantidad de sangre que se acumule en el cerebro.
La recuperación puede ocurrir completamente o puede haber algo de pérdida permanente de la función cerebral. Es posible que se presente la muerte y puede ocurrir rápidamente a pesar del tratamiento médico oportuno.
Los medicamentos, la cirugía u otros tratamientos pueden tener efectos secundarios graves.
Complicaciones
Las complicaciones variarán dependiendo de la magnitud del daño y de la localización del sangrado.
En general, la sangre irrita los tejidos cerebrales y puede provocar inflamación (edema cerebral). La sangre se acumula en una masa (hematoma). Estas complicaciones ejercen presión cada vez mayor sobre el cerebro y pueden destruir el tejido cerebral. La sangre también puede irritar los delicados tejidos que cubren el cerebro, lo cual se denomina irritación meníngea.
Las complicaciones pueden abarcar:
- Complicaciones de la cirugía
- Hidrocefalia (acumulación de líquido en el cerebro)
- Pérdida permanente de cualquier función cerebral
- Trastorno convulsivo
- Efectos secundarios de los medicamentos usados para el tratamiento del trastorno
Situaciones que requieren asistencia médica
Acuda a la sala de urgencias o llame al número local de emergencias (como el 911 en los Estados Unidos) si se presentan síntomas de hemorragia cerebral.
Cualquier tipo de hemorragia intracerebral es una condición grave que requiere atención médica inmediata, debido a que puede convertirse rápidamente en una situación potencialmente mortal.
Los síntomas de emergencia abarcan dificultad para respirar, convulsiones o crisis epilépticas, pérdida de la capacidad para moverse o deglutir, pérdida repentina de la sensibilidad, cambio súbito en el estado mental y pérdida del conocimiento.
Prevención
El tratamiento y control de los trastornos causales y relacionados con el riesgo pueden disminuir la posibilidad de desarrollar hemorragia intracerebral.
La hipertensión arterial se debe tratar apropiadamente. No deje de tomar medicamentos que le hayan recetado, a menos que el médico lo aconseje. La suspensión repentina de éstos puede conducir a este trastorno.
Si toma anticoagulantes, como Coumadin, el médico puede ordenar exámenes de sangre regulares para constatar que la dosis del medicamento no esté aumentando el riesgo de sangrado.
Referencias
Zivin JA. Hemorrhagic cerebrovascular disease. In: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 432.
Goldstein LB. Prevention and management of stroke. In: Libby P, Bonow RO, Mann DL, Zipes DP, eds. Libby: Braunwald's Heart Disease: A Textbook of Cardiovascular Medicine. 8th ed. Saunders;2007:chap 58.
Versión en inglés revisada por: David C. Dugdale, III, MD, Professor of Medicine, Division of General Medicine, Department of Medicine, University of Washington School of Medicine. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc.
Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.



