Es un problema ocular, similar a la conjuntivitis ("ojo rojo"), que generalmente afecta sólo a un ojo y se presenta acompañado por inflamación de los ganglios linfáticos circundantes y enfermedad con fiebre.
Síndrome oculoglandular; Síndrome del mesencéfalo dorsal
Muchas infecciones diferentes pueden causar este síndrome, incluyendo bacterias, virus, hongos y parásitos.
Las causas más comunes son tularemia (fiebre de los conejos) y la fiebre por arañazo de gato. La primera puede infectar el ojo ya sea por inoculación directa de la bacteria en el ojo (con el dedo o un objeto) o por diseminación de la bacteria en el aire para luego llegar al ojo. Otras enfermedades infecciosas se pueden diseminar ya sea a través de estos mecanismos e igualmente a través del torrente sanguíneo al ojo.
El ojo a menudo luce rojo, irritado y con dolor, similar a la conjuntivitis. Puede haber incremento en la cantidad de lágrimas e hinchazón de los ganglios linfáticos circundantes, con frecuencia frente al oído. Igualmente, puede presentarse fiebre y enfermedad generalizada.
El examen muestra enrojecimiento, sensibilidad e inflamación ocular con posibles úlceras en la córnea (superficie). Es posible que se presente sensibilidad de los ganglios linfáticos ubicados frente al oído, los cuales pueden estar ulcerados dependiendo de la causa de la infección. Asimismo, se puede detectar fiebre y otros signos de enfermedad generalizada.
El conteo de leucocitos puede mostrarse alto o bajo, dependiendo de la causa de la infección. Los exámenes de sangre para evaluar los niveles de anticuerpos son los principales métodos utilizados en el diagnóstico de muchas de estas infecciones que ocasionan el síndrome de Parinaud. Algunas veces, puede ser útil realizar cultivos del ojo, del ganglio linfático o de sangre o realizar una biopsia del ganglio linfático.
Los antibióticos pueden ser útiles, dependiendo de la causa de la infección, y es posible que sea necesario hacer una intervención quirúrgica para extraer el tejido infectado.
El pronóstico depende de la causa de la infección subyacente. En términos generales, si se hace un diagnóstico a tiempo y se inicia un tratamiento oportuno, el pronóstico del síndrome de Parinaud puede ser muy bueno.
Se debe buscar asistencia médica si se desarrolla dolor, enrojecimiento o irritación en el ojo.
La posibilidad de adquirir el síndrome de Parinaud se puede reducir lavándose las manos frecuentemente; mientras que la tularemia, específicamente, se puede prevenir evitando el contacto con conejos salvajes, ardillas o garrapatas.