Un tumor espinal es un crecimiento de células (masa) dentro o alrededor de la médula espinal.
Los tumores espinales pueden ocurrir dentro de la médula (intramedulares), dentro de las meninges (membranas) que cubren la médula espinal (extramedulares - intradurales), entre las meninges y los huesos de la columna (extradurales) o pueden extenderse desde otros sitios.
La mayoría son extradurales. Pueden ser tumores primarios que se originan en la columna dorsal o tumores secundarios que son el resultado de la diseminación de cáncer (metástasis) desde otros sitios, principalmente el pulmón, las mamas, la próstata, el riñón o la glándula tiroides.
Cualquier tipo de tumor puede ocurrir en la columna vertebral, incluido el linfoma, los tumores leucémicos, los mielomas y otros. Un pequeño porcentaje de los tumores espinales ocurre dentro de los nervios de la médula espinal en sí y consisten, con más frecuencia, de ependimomas y otros gliomas.
La causa de los tumores espinales primarios es desconocida y algunos están asociados con defectos genéticos. El tumor espinal es mucho menos común que el tumor cerebral primario.
A medida que crece, el tumor afecta las células de la médula espinal, las raíces nerviosas, las meninges, los vasos sanguíneos o los huesos de la columna. El tumor ocasiona síntomas a causa de la compresión de la médula espinal o de las raíces nerviosas (similar al trauma de la médula espina), invasión de células normales por el tumor, o isquemia (falta de oxígeno) que resulta de la obstrucción de los vasos sanguíneos.
Los síntomas varían, dependiendo de la localización, el tipo de tumor y la salud general de la persona. Por lo general, los tumores metastásicos (los que se han diseminado de la columna a otro sitio) progresan rápidamente, mientras que los tumores primarios progresan lentamente durante semanas o años.
Los tumores intramedulares (dentro de la médula espinal) generalmente causan síntomas, algunas veces en grandes porciones del cuerpo. Los tumores extramedulares (fuera de la médula espinal) pueden crecer durante un período de tiempo antes de causar daño a los nervios.
Un examen neurológico puede indicar la localización del tumor. Puede presentarse debilidad espástica, con incremento del tono muscular y reflejos anormales.
Se puede perder la sensación de dolor y de la temperatura en forma simultánea con (o independientemente de) otras pérdidas sensitivas. Cuando se examina la espalda, usualmente se detecta una sensibilidad localizada en la columna vertebral, que es más pronunciada con tumores epidurales.
Estos exámenes pueden confirmar el tumor de la columna vertebral:
Un examen del LCR (líquido cefalorraquídeo) puede ser normal o anormal, pero inespecífico. La citología (estudio celular) del LCR, algunas veces muestra células tumorales.
Esta enfermedad puede también alterar los resultados de un examen de HAD.
El objetivo del tratamiento es reducir o prevenir el daño a los nervios por la compresión de la médula espinal. El aspecto más importante del tratamiento es que se suministre rápidamente, por lo que cualquier dolor de espalda nuevo o inexplicable en un paciente con cáncer debe tomarse en serio.
Los corticosteroides, tales como la dexametasona, reducen la inflamación y la hinchazón y puede reducir los síntomas temporalmente.
Puede ser necesaria la cirugía con el fin de aliviar la compresión sobre la médula espinal. Algunos tumores se pueden extirpar completamente, mientras que otros sólo se pueden extirpar parcialmente para aliviar la presión sobre la médula espinal.
Se puede utilizar radioterapia además de (o en algunos casos, en vez de) la cirugía.
No se ha desarrollado una quimioterapia que haya demostrado efectividad contra la mayoría de los tumores espinales, pero se puede recomendar en algunos casos.
La fisioterapia y otras intervenciones se pueden necesitar para mejorar la fuerza muscular y la capacidad para desenvolverse independientemente, cuando se presentan pérdidas neurológicas permanentes.
El estrés causado por la enfermedad a menudo se puede aliviar al participar en un grupo de apoyo, en el que los integrantes comparten experiencias y problemas comunes.
El resultado varía. El diagnóstico y tratamiento tempranos, generalmente, llevan a un buen resultado. El daño nervioso puede persistir aún después de la cirugía. Aunque es probable que haya discapacidad permanente, el tratamiento puede retrasar el desarrollo de una discapacidad mayor y la muerte.
Se debe consultar al médico, si existen antecedentes familiares de cáncer y de pronto la persona siente un dolor de espalda severo.
Si se desarrollan nuevos síntomas o los síntomas empeoran durante el tratamiento del tumor de la espina dorsal, la persona debe ir a la sala de emergencias o llamar al número local de emergencia (el 911 en Estados Unidos).