Es un tumor renal canceroso que se presenta en los niños.
Tumor del riñón; Tumor renal; Nefroblastoma
El tumor de Wilms es uno de los tumores abdominales más comunes de la infancia y el tipo de tumor renal también más común, sin embargo, se desconoce su causa exacta en la mayoría de los niños.
El tumor está asociado con ciertos defectos congénitos como malformaciones en el tracto urinario, ausencia del iris (aniridia) y hemihipertrofia (aumento del tamaño de un lado del cuerpo). Su incidencia es mayor entre hermanos y gemelos, lo que sugiere una posible causa genética.
Este tumor puede volverse muy grande, pero generalmente permanece encapsulado (autolimitado) o puede diseminarse hacia otros tejidos corporales, especialmente los pulmones.
Con respecto a la frecuencia de aparición de esta enfermedad, se estima que se presenta en 1 de cada 200.000 a 250.000 niños y la máxima incidencia se ubica en la edad de tres años y rara vez se presenta después de los 8 años.
ADVERTENCIA: se recomienda no palpar (punzar o empujar) el abdomen y tener cuidado durante el baño y la manipulación para evitar una lesión en el sitio donde se encuentra el tumor.
Se hace énfasis especialmente en la historia clínica y en el examen físico, buscando antecedentes familiares de cáncer y anomalías congénitas asociadas en el niño. El examen físico revela una masa abdominal. Es posible que también se presente presión sanguínea alta.
Algunos de los exámenes son:
Se hace una estadificación clínica del tumor para establecer su extensión y para maximizar la efectividad de los planes de tratamiento. Así mismo, se programa la exploración y la extirpación quirúrgica del mismo tan pronto como sea posible.
Se examinan áreas como los ganglios linfáticos regionales, los órganos abdominales y otros tejidos y si el tumor se ha diseminado a estas áreas, se las debe extirpar. Usualmente se inicia radioterapia y quimioterapia después de la cirugía, dependiendo de la etapa del tumor.
Con el tratamiento adecuado, la enfermedad tiene una alta tasa de curación. Los niños con un tumor localizado tienen una tasa de curación del 90% cuando han sido sometidos a cirugía y a quimioterapia o a la combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia.
La complicación más preocupante es la diseminación del tumor a los pulmones, al hígado, a los huesos o al cerebro. Se puede presentar presión sanguínea alta y daño renal como resultado del tumor o de su tratamiento. La extirpación de un tumor de Wilms presente en ambos riñones puede dejar al paciente con una función renal en el límite de la normalidad.
Se debe buscar asistencia médica si se descubre una masa en el abdomen del niño, sangre en la orina u otros síntomas que sugieran la presencia del tumor de Wilms. Igualmente si los síntomas empeoran o se desarrollan nuevos síntomas durante o después del tratamiento de este tumor, especialmente tos, dolor en el pecho, pérdida de peso o fiebres persistentes.
Se puede recomendar un examen de los riñones con ultrasonido para los niños con un alto riesgo conocido de presentar un tumor de Wilms.