El hidróxido de amonio es una solución química líquida e incolora que se forma cuando el amoníaco se disuelve en agua. Este artículo aborda la intoxicación debida al hidróxido de amonio.
Amoníaco acuoso
Hidróxido de amonio
El hidróxido de amonio se encuentra en muchos productos y limpiadores industriales como removedores de revestimientos de pisos, limpiadores de ladrillos y cementos.
El hidróxido de amonio también puede liberar gas amoníaco al aire.
El amoníaco solo (no el hidróxido de amonio) se puede encontrar en muchos productos domésticos como detergentes, removedores de manchas, blanqueadores y tintes. Los síntomas y el tratamiento para la exposición al amoníaco son similares a los del hidróxido de amonio.
Nota: es posible que esta lista no los incluya a todos.
NO se debe inducir el vómito.
Si el hidróxido de amonio se encuentra en la piel o en los ojos, se debe lavar o enjuagar con bastante agua durante al menos 15 minutos.
Si la persona ingirió el hidróxido de amonio, se debe suministrar agua o leche inmediatamente. También se pueden administrar jugos de fruta.
Si la persona inhaló vapores o emanaciones, hay que trasladarla de inmediato a un sitio donde pueda tomar aire fresco.
Se debe determinar la siguiente información:
Se puede llamar al número 1-800-222-1222 del National Poison Control Center desde cualquier parte de los Estados Unidos. Esta línea gratuita nacional le permitirá a la persona hablar con expertos en intoxicaciones, quienes le darán instrucciones adicionales.
Se trata de un servicio gratuito y confidencial. Todos los centros de toxicología locales en los Estados Unidos utilizan este número. Se recomienda llamar si se tiene cualquier inquietud acerca de las intoxicaciones o la manera de prevenirlas. No tiene que ser necesariamente una emergencia; se puede llamar por cualquier razón, las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Si es posible, se recomienda llevar consigo el recipiente de la sustancia al hospital.
Ver: Número de emergencia del Centro de Toxicología
El médico mide y vigila los signos vitales del paciente, incluyendo la temperatura, el pulso, la frecuencia respiratoria y la presión arterial.
El paciente puede recibir:
Algunos pacientes pueden ser hospitalizados.
Si el paciente sobrevive las primeras 48 horas, generalmente es un indicio de que se va a recuperar. Si ocurre una quemadura química en el ojo, es probable que se presente ceguera permanente.
La evolución del paciente depende de lo fuerte que sea el químico y de la rapidez con que se haya diluido y neutralizado el tóxico. Es posible que se presente daño extenso en la boca, la garganta, los ojos, los pulmones, el esófago, la nariz y el estómago.
El pronóstico final depende de la magnitud de este daño, el cual continúa en el esófago y estómago por varias semanas después de la ingestión del tóxico. La muerte puede sobrevenir hasta un mes después.