Es una cirugía para reemplazar la superficie transparente de la parte frontal del ojo (córnea).
Queratoplastia; Queratoplastia penetrante
La mayoría de los trasplantes de córnea se llevan a cabo con el paciente despierto. El médico inyecta un medicamento en el área del ojo, de tal manera que la persona no sienta ningún dolor durante la cirugía y, además, le pueden suministrar un sedante para reducir la ansiedad.
El tejido para el trasplante de córnea se toma de una persona recientemente muerta cuya familia haya estado de acuerdo en donarlo.
El tipo más común de trasplante de córnea se denomina queratoplastia penetrante. Durante este procedimiento, el cirujano retira un pequeño pedazo en forma de círculo de la córnea y sutura la córnea donada en la abertura que queda en el ojo. El médico retira los puntos de sutura en una de las visitas de seguimiento del paciente.
El trasplante de córnea se recomienda para personas que tengan:
Algunas veces, el cuerpo rechaza el tejido trasplantado, lo cual se presenta en un pequeño número de pacientes.
Otros riesgos para el trasplante de córnea abarcan:
Los riesgos que implica cualquier tipo de procedimiento con anestesia son:
Los riesgos que implica cualquier tipo de cirugía son:
La recuperación visual total puede tomar hasta un año y la mayoría de los pacientes cuyo trasplante es exitoso disfrutan de una visión óptima por muchos años.
Se debe consultar con el médico si se presenta cualquiera de los siguientes síntomas, los cuales pueden ser signos de una complicación:
El médico le pondrá al paciente un parche ocular para usarlo durante un corto tiempo, el cual protegerá a la nueva córnea de alguna lesión.
Se recomienda seguir cuidadosamente las instrucciones del médico con relación al uso de gotas para los ojos después de la cirugía, con lo cual se puede prevenir el rechazo.
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