Es un examen que detecta algunas infecciones presentes en un recién nacido. TORCH corresponde a las iniciales en inglés de toxoplasmosis, rubéola, citomegalovirus, herpes simple y VIH.
Algunas veces, el examen se deletrea TORCHS, donde la S adicional representa la sífilis.
El médico limpiará un área pequeña, generalmente un dedo de la mano, y lo punzará con una aguja o con instrumento cortante puntiagudo llamado lanceta. La sangre se puede recoger en un pequeño tubo de vidrio, en un portaobjetos, en una tira reactiva o en un recipiente pequeño. Si hay algún sangrado, se puede aplicar un algodón o un vendaje en el sitio de la punción.
Para mayor información relacionada con la forma como se puede preparar a un niño, ver preparación de un bebé para un examen o procedimiento.
Mientras se toma la muestra de sangre, es muy probable que el niño sienta un leve pinchazo y sensación de punzada.
Este examen se utiliza para examinar en los bebés ciertas infecciones que se transmiten de la madre al feto. Las infecciones como la toxoplasmosis, el citomegalovirus, el herpes simple, la sífilis y otras pueden llevar a anomalías congénitas, retraso en el crecimiento y problemas neurológicos.
En algunos casos, también es necesario evaluar a la madre para ayudar a diagnosticar ciertas infecciones.
Los valores normales varían de un laboratorio a otro.
Si se detectan en el bebé niveles altos de inmunoglobulina IgM contra una sustancia particular, puede haber una infección y se tienen que hacer exámenes adicionales para confirmar el diagnóstico.
La extracción de sangre conlleva un pequeño riesgo de sangrado, formación de hematoma e infección en el sitio involucrado.
El perfil TORCH sirve para reducir las posibilidades de una infección congénita, pero si el resultado es positivo, se requieren pruebas adicionales para un diagnóstico definitivo. Asimismo, es posible que sea necesario realizar una evaluación a la madre con el fin de interpretar los exámenes de sangre del recién nacido.