Un perfil de riesgo coronario consiste en una serie de exámenes de sangre utilizados para evaluar el colesterol y los triglicéridos, los cuales son indicadores de riesgo de cardiopatía.
Análisis de lipoproteínas y colesterol; Perfil lipídico o lipidograma
La sangre se extrae de una vena, usualmente de la parte interior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un antiséptico y luego se coloca una banda elástica alrededor del antebrazo con el fin de hacer que las venas se llenen de sangre.
Luego, se introduce una aguja en la vena y se recoge la sangre en un frasco hermético o en una jeringa. Durante el procedimiento, se retira la banda para restablecer la circulación y, una vez que se ha recogido la sangre, se retira la aguja y se cubre el sitio de punción con gasa o con un vendaje para detener cualquier sangrado.
En los bebés o niños pequeños, el área se limpia con un antiséptico y se punza con una aguja o lanceta puntiaguda. La sangre se puede recoger en una pipeta (tubo pequeño), en un portaobjetos, en una tira reactiva o en un recipiente pequeño. Finalmente, se puede aplicar un vendaje o algodón en el sitio de la punción si hay algún sangrado persistente.
La sangre se analiza en el laboratorio para determinar los niveles de:
Es necesario no ingerir alimentos ni líquidos, a excepción de agua, entre 9 a 12 horas antes de tomar la muestra de sangre.
Al introducir la aguja para extraer la sangre, algunas personas experimentan algo de dolor, mientras que otras tan sólo sienten una punzada. Después, se puede tener una sensación pulsátil.
El perfil de riesgo coronario se realiza con mayor frecuencia:
Nota: mg/dL = miligramos por decilitro.
Los valores ideales para pacientes con arteriopatía coronaria conocida son diferentes de aquellos que no padecen enfermedad coronaria. Los valores altos de HDL (60 o más) son protectores y por lo tanto deseables.
Los exámenes de sangre adicionales, como la proteína C reactiva (PCR), se le pueden agregar al perfil en algunos laboratorios.
Los valores elevados indican un riesgo creciente de ateroesclerosis y trastornos conexos, incluyendo cardiopatía.
El riesgo de la extracción de sangre es muy bajo. Sin embargo, las venas y las arterias varían de tamaño de un paciente otro y de un lado del cuerpo a otro, razón por la cual obtener una muestra de sangre de algunas personas puede resultar más difícil que de otras.
Las afecciones bajo las cuales se puede realizar el examen son: