Una TC abdominal (TC significa tomografía computarizada) es un método imagenológico que utiliza rayos X para crear imágenes transversales del área ventral.
Ver también: tomografía computarizada.
A la persona se le pide acostarse sobre una mesa estrecha que se desliza por el centro del equipo de tomografía. Generalmente, la persona se acuesta boca arriba con los brazos levantados por encima de la cabeza.
El médico puede inyectar un medio de contraste en una de las venas, lo cual ayuda a que ciertos órganos y enfermedades se vean mejor en las imágenes.
Una vez dentro del escáner, el haz de rayos X del equipo rota alrededor de la persona y unos detectores pequeños dentro del escáner miden la cantidad de rayos X que pasan a través del abdomen. Una computadora toma esta información y crea varias imágenes individuales, llamadas cortes.
La persona debe permanecer inmóvil durante el examen, debido a que el movimiento provoca imágenes borrosas. Asimismo, es posible que se le solicite a la persona contener la respiración por períodos de tiempo cortos.
El tiempo real del examen es sólo de unos cuantos minutos, aunque el procedimiento completo generalmente toma mucho más tiempo.
El paciente le debe comunicar al médico si tiene cualquier alergia o si ha tenido dificultades con procedimientos de TC previos.
El médico también puede solicitar la suspensión del consumo de alimentos y bebidas de cuatro a seis horas antes del examen, si se va a utilizar un medio de contraste o un sedante.
Debido a que los rayos X tienen dificultad para atravesar el metal, a la persona se le pide quitarse todas las joyas y llevar puesta una bata hospitalaria durante el procedimiento.
Los rayos X son indoloros, pero algunas personas pueden sentir molestia por el hecho de acostarse sobre una mesa fría.
El medio de contraste administrado por vía intravenosa puede ocasionar una ligera sensación de ardor, un sabor metálico en la boca y un sofoco en el cuerpo, sensaciones que son normales y que generalmente desaparecen en cuestión de unos cuantos segundos.
Una TC abdominal rápidamente crea imágenes detalladas del área ventral y es un examen que se puede utilizar para:
La TC puede mostrar lo siguiente:
Otras afecciones bajo las cuales se puede realizar el examen:
Una TC abdominal generalmente no se recomienda para mujeres embarazadas, ya que puede causarle daño al feto. Las mujeres que estén o puedan estar embarazadas deben hablar con el médico para determinar si en lugar de este procedimiento se puede utilizar la ecografía.
Las tomografías computarizadas y otros procedimientos con rayos X son estrictamente controlados y regulados para garantizar que se utilice la menor cantidad de radiación. Las TC realmente crean bajos niveles de radiación ionizante, que tiene el potencial de causar cáncer y otras anomalías. Sin embargo, el riesgo asociado con cualquier gammagrafía individual es pequeño y se incrementa a medida que se llevan a cabo numerosos estudios adicionales.
En algunos casos, una TC todavía se puede hacer si los beneficios superan ampliamente a los riesgos. Por ejemplo, puede ser más arriesgado no someterse al examen, especialmente si el médico cree que la persona podría tener cáncer.
El medio de contraste utilizado con mayor frecuencia es a base de yodo. Una persona alérgica a este elemento puede experimentar náuseas, estornudo, vómitos, picazón o ronchas. En muy raras ocasiones, el medio de contraste puede causar anafilaxia (una reacción alérgica potencialmente mortal).
Una TC proporciona una imagen mejor de los órganos internos que los rayos X convencionales. Los beneficios de una TC abdominal generalmente superan en gran medida a los riesgos de la exposición a la radiación.