Una radiografía torácica es una radiografía del tórax, los pulmones, el corazón, las grandes arterias, las costillas y el diafragma.
Radiografía del pecho; Rayos X del tórax; Radiografía seriada de tórax
El examen lo realiza un técnico en rayos X en la sala de radiología de un hospital o en un consultorio médico. Usualmente se hacen dos tomas: en una de ellas, los rayos X pasan desde la espalda hasta el tórax (toma postero-anterior) y en la otra, los rayos X pasan de un lado a otro del tórax (toma lateral). La persona se pone de pie frente al equipo y debe contener la respiración cuando se toma la radiografía.
La persona le debe informar al médico si está embarazada. Las radiografías del tórax se evitan generalmente durante los primeros seis meses del embarazo. La persona debe usar una bata hospitalaria y quitarse todas las joyas para el examen.
No se presenta molestia, aunque la placa de la película puede sentirse fría.
Una radiografía torácica se puede solicitar cuando los síntomas de una persona son: tos persistente, expectoración con sangre, dolor en el pecho , lesión torácica o dificultad para respirar. También se realiza cuando se sospecha de: tuberculosis, cáncer pulmonar o cualquier otra enfermedad pulmonar o torácica.
Se puede utilizar una radiografía seriada de tórax (repetida o secuencial) para evaluar los cambios que se encontraron en una radiografía anterior (por ejemplo, un aumento en el tamaño de una anomalía).
En los pulmones:
En el corazón:
En los huesos:
Otras afecciones bajo las cuales se puede realizar el examen son:
Existe baja exposición a la radiación. Los rayos X se monitorean y regulan para brindar la cantidad mínima de exposición a la radiación necesaria para producir una imagen. La mayoría de los expertos aseguran que el riesgo es bajo en comparación con los beneficios. Las mujeres embarazadas y los niños son los más sensibles a los riesgos de la exposición a los rayos X.