La radiografía de la columna torácica es una radiografía de las 12 vértebras del tórax, las cuales están separadas por almohadillas cartilaginosas planas que les brindan amortiguación.
Radiografía vertebral; rayos X de la columna; radiografía de la columna; rayos X torácicos; radiografía de la espalda
El examen lo realiza un técnico en rayos X, en el departamento de radiología de un hospital o en el consultorio médico. La persona debe acostarse sobre la mesa de rayos X y adoptar varias posiciones. Si el objetivo de las radiografías es determinar la presencia de una lesión, se toman las medidas necesarias con el fin de prevenir una lesión posterior.
El equipo de rayos X se ubica sobre el área torácica de la columna. Es posible que la persona deba contener la respiración mientras se toma la imagen con el fin de evitar que ésta aparezca borrosa. Normalmente, es necesario tomar 2 ó 3 imágenes.
La persona debe informar al médico si está embarazada e igualmente es necesario quitarse todo tipo de joyas durante el procedimiento.
Este examen no ocasiona ninguna molestia, aunque la mesa puede estar fría.
Los rayos X ayudan a evaluar las lesiones, enfermedades o tumores óseos, al igual que la pérdida de cartílago.
El examen detecta anomalías tales como fracturas, luxaciones, adelgazamiento del hueso (osteoporosis) y deformidades de la curvatura de la columna vertebral, al igual que espolones óseos, estrechamiento discal y degeneración de las vértebras.
Hay una exposición baja a la radiación. Los equipos de rayos X se controlan y se regulan para generar la mínima cantidad de exposición a la radiación necesaria para producir la imagen. La mayoría de los expertos consideran que el riesgo es mínimo comparado con los beneficios que se obtienen. Las mujeres en embarazo y los niños son más sensibles a los riesgos asociados con los rayos X.
Los rayos X no detectan problemas en los músculos, los nervios y otros tejidos blandos, debido a que no se pueden visualizar bien en una radiografía.